Citas memorables de la historia de México

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jueves, 12 de junio de 2014

El bullying, más alla del simple acoso

El acoso en las escuelas, o bullying en su acepción en inglés, es una práctica que ha existido desde siempre.

La gota que derramó el vaso fue la muerte del alumno de la escuela secundaria núm. 7 en Tamaulipas, Héctor Alejandro Pérez Ramírez, y que destapó la carencia de una política pública para erradicar este mal de las escuelas, públicas y privadas, abriendo un frente de crisis en el sistema educativo nacional.

Hay varias iniciativas que pretenden incorporar el acoso escolar al catálogo de derechos de los educandos, pero en realidad no se trata de un asunto de legislación. No es así, el problema radica en la falta de una política pública de la autoridad escolar, que sujete la conducta de los alumnos a estándares de disciplina. No se trata de corregir lo que los padres debemos hacer en casa, sino fijar límites a la conducta de los educandos en los escuelas.

El objeto de la Ley es regular los actos de los gobernados o de la autoridad, mientras que el de una política pública es encontrar soluciones a un problema o situación de gobierno determinada. Por eso es que situaciones como el acoso escolar, el transporte público o la violencia en los estadios, no se arreglan engrosando disposiciones jurídicas, sino encontrando soluciones prácticas a dichos problemas y que corresponden a la esfera administrativa de la autoridad que lo regula.

Por eso cuando se carece de políticas públicas, sobrevienen crisis en la autoridad de los gobiernos, debido a la falta de medidas para enfrentar problemas que con algunas líneas de acción se puede solucionar. Esto sólo muestra una debilidad en quien ejerce la autoridad.

De este tamaño es la confusión que causa en la autoridad, el concepto de políticas públicas: “Vea usted, ese es México, aún no sabe lo que quiere [...]”: Porfirio Díaz al ser entrevistado por el periodista James Creelman, afuera del Castillo de Chapultepec, mientras un número de personas gritaban ¡muera Díaz! unos guajolotes graznaban; luego, otros gritaban ¡viva Díaz! y los guajolotes volvieron a emitir sus graznidos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Así se pierde la confianza

La Procuraduría General de la República ha prescindido de los servicios de poco más de 600 elementos, entre Policías Federales Ministeriales, Peritos Técnicos Profesionales y muy seguramente hasta Agentes del Ministerio Público Federal, a los cuales, funcionarios de esa dependencia les giraron oficios desde hace unos días, contra servidores públicos, en lo que podría incluirse nuevas causales de despido en la Ley Federal del Trabajo, como tener un alto nivel de “estrés”, “mal carácter” o porque les molesta que “las cosas se hagan a su modo”.

En agosto pasado la PGR salió a la luz pública para señalar como traidores a los 21 delegados despedidos de la PGR en el país, pero en contraste, la propia PGR pierde –seguramente por incompetencia- el amparo otorgado a Sandra Ávila Beltrán “La Reina del Pacífico”.

Mire usted, el extitular de la PGR, Eduardo Medina Mora, -hoy Embajador a unos minutos de la Primera Magistratura inglesa en Downing Street en Londres-, ha afirmado que en su gestión al frente de la PGR, no ingresaron armas de manera ilegal a nuestro país. Sin embargo su pasado lo persigue.

En el sexenio pasado el CISEN fue dirigido por Eduardo Medina Mora, y cuya administración estuvo envuelta en cuestionamientos por sus posibles vínculos por traficar información de inteligencia a favor del poderoso Grupo norteamericano Carlyle,  -cuyos negocios abarcan bienes raíces, energía, industria automotriz, salud, proveedor militar del pentágono, entre otros negocios- entonces fielmente representado en México por el ahora titular de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), Luis Téllez, y además de enfrentar acusaciones internas del personal por omisiones y despidos, y conjuntamente fue cuestionado por académicos por la redefinición de prioridades en el CISEN, entre otros, a favor de Banamex, dirigido por Manuel Medina Mora, quien también era Presidente de la Asociación de Banqueros de México (ABM).

Ah! Pero mire lo que es la confianza. Cuando el Gobierno de Jalisco y su partido político se vanagloriaba de haber triunfado en la organización de los XVI Juegos Panamericanos, atletas brasileños se inconformaron por la decoloración de sus medallas. Y todavía con el cinismo de querer organizar unos Juegos Olímpicos!

Donde quiera se cuecen habas. En estos momentos preelectorales, seguramente la confianza ciudadana está mermada en la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo presidente Humberto Moreira, está señalado, y su administración seriamente cuestionada, por presuntamente haber presentado documentos falsos para obtener créditos por unos 30 mil millones de pesos (mdp).

Aunque no sería el único ejemplo, ya que Jalisco se perfila a ser el Coahuila del Partido Acción Nacional, con una deuda acumulada sólo en la administración de Emilio González Márquez, de poco más de 10 mil mdp. y falta por comprobar los gastos deportivos citados, en los que se presume que gobierno de Jalisco utilizó recursos corrientes destinados a obras sociales de los municipios, para solventar los gastos de los Juegos Panamericanos. Esta decisión abría provocado un desfalco de unos 2 mil mdp, pero el problema mayor es que ahora nadie sabe de dónde van a recuperar ese dinero.

Entre los gastos sufragados por el Gobierno de Jalisco, están emisiones de todos los noticieros nacionales –en horario Triple AAA, estelar y por supuesto con los titulares de esos espacios- desde Guadalajara cuyos beneficiaros fueron las televisoras nacionales, claro está, para cubrir las deficiencias que poco a poco comienzan a salir a la luz pública –como las medallas despintadas.

Además, del pago de un seguro por catástrofes por algunos millones de dólares que poco ha servido en la reparación de los daños ocasionados por el paso del huracán Jova, y haber anunciado la solicitud de un crédito para la reparación de los daños, por otros mil mdp.

"Ahora siento no haber reprimido la revolución. Tenía yo armas y dinero, pero ese dinero y armas eran del pueblo, y yo no quise pasar a la historia empleando el dinero y las armas del pueblo para contrariar su voluntad ... Digo que siento no haberlo hecho porque a la felicidad nacional debí sacrificar mi aspecto histórico [...]": Fragmento de la carta de Porfirio Díaz a Enrique Fernández Castelló, primavera de 1912.

martes, 15 de marzo de 2011

La reacción

El presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Gustavo Madero Muñoz, afirmó que su partido está fortalecido con precandidatos a la Presidencia de la República, en respuesta a las declaraciones del embajador norteamericano, Carlos Pascual, cuya opinión es de “grises y débiles” a éstos.

Hasta ahora se sabe que algunos integrantes del gabinete presidencial tienen el entusiasmo para contender por la candidatura del PAN a la presidencia, en el que se han visualizado a Ernesto Cordero Arroyo, Javier Lozano Alarcón, Alonso Lujambio Alonso y Heriberto Félix Guerra, entre varios más.

Recientemente el presidente Felipe Calderón ha señalado la posibilidad de que su partido impulse a un candidato ciudadano a la contienda presidencial, a lo que el dirigente nacional del PAN reaccionó, diciendo que ve “condiciones difíciles” para su elección.

A la lista de los secretarios de Estado arriba señalados, se sumarían algunas candidaturas más, como la de los diputados Josefina Vázquez Mota y Francisco Ramírez Acuña, el senador Santiago Creel Miranda, el gobernador jalisciense Emilio González Márquez, su par guanajuatense Juan Manuel Oliva Ramírez, y quizás un par de nombres más.

Muy probablemente los que tienen carrera política o partidista al interior del PAN, no vean con buenos ojos que, -al calor del momento electoral-, ingresen a la disputa por la candidatura, aquellos cuyo mérito haya sido el desempeño burocrático y como reacción al momento.

Lo que sí es seguro es que no parece haber intención en hacer alianza con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para la elección 2012, en lo que quizás apenas sea el comienzo de la verdadera reacción de los interesados por la candidatura presidencial por el PAN.

En el tiempo, unos jóvenes tuvieron reacciones similares en sus vidas. Los hermanos Aguirre Benavides de Parras, Coahuila, en 1912: Eugenio se unió a la lucha armada revolucionaria, ascendiendo hasta ser General y siendo uno de los lugartenientes de Francisco Villa, en la División del Norte.

Luis, fue secretario particular de Gustavo Madero, -hermano del entonces presidente-, y luego, secretario particular de Francisco Villa y Adrián fue diputado a la XXVI legislatura, -de 1912 a 1913-, disuelta  posteriormente por Victoriano Huerta.

El menor de los hermanos, Gustavo Aguirre Benavides, el 10 de abril de 1912 abordaba el buque S.S. Frankfurt, de Galveston en los Estados Unidos, para buscar su futuro en Alemania; ese mismo día pero en Southampton, Inglaterra, partía el R.M.S. Titanic, con más de 1,500 personas a bordo, entre quienes se encontraba Manuel Uruchurtu Ramírez, diputado mexicano a la XXV legislatura, quien regresaba de visitar en Francia al ex vicepresidente porfirista Ramón Corral.

En altamar el 14 de abril de 1912, Gustavo quien gozaba de la amistad de un oficial de comunicaciones de la nave, que le mostraba el novedoso telégrafo de claves morse, percibió que algo sucedía con el repiquetear incesante del telégrafo: “Hemos chocado con un iceberg”, “Vengan de prisa”, “Nos hundimos de prisa” “Estamos sacando a los pasajeros en botes pequeños”, fueron los llamados del Titanic.

De Uruchurtu, se dice que su reacción en el Titanic fue cederle su lugar en un bote, a una mujer y pedirle  que visitara a su familia en Veracruz, para hacerle saber sobre sus últimos minutos en vida.

A las 10:50 a.m. llegó el barco en que viajaba Gustavo al lugar del naufragio, encontrando un silencio sepulcral en la cubierta del barco, al chocar las decenas de cuerpos flotando, -con un macabro color azul-, sus chalecos salvavidas de color blanco entre los escombros del lujoso trasatlántico. Ahí quedó Uruchurtu también.

El R.M.S. Carpathia había recogido a los pocos sobrevivientes y los llevaba a tierra.

El 20 de abril en México, la Secretaría de Relaciones Exteriores, (SRE), informaba a la Cámara de Diputados, que “…está perfectamente confirmado que el señor diputado licenciado don Manuel Uruchurtu, era uno de los infortunados pasajeros del Trasatlántico Titanic. […]”. Los periódicos dieron parte de la tragedia pero su dimensión sólo el tiempo la aporto.

Al concluir su viaje, el capitán del Frankfurt obsequió a Gustavo Aguirre Benavides, la carta de navegación con las anotaciones del hundimiento del Titanic. La descendencia de Gustavo, aún la conserva.

sábado, 22 de agosto de 2009

Incertidumbre

En el contexto de la crisis generalizada, múltiples voces se han manifestado en diferentes sentidos: El rector de la UNAM, José Narro Robles, llamó al gobierno federal y a los legisladores a que el “apretón” de cinturón se aplique de manera correcta; el jurista Jorge Carpizo dijo que la dependencia federal que debe desaparecer como efecto de la crisis, es la Secretaría de la Función Pública, porque “gasta mucho y no veo resultado alguno”, afirmó.

Una semana antes, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, advirtió que México enfrenta el “shock financiero” más grande de cuando menos los últimos 30 años.

El Arzobispado de México por conducto de su editorial en internet “El Congreso frente al shock financiero”, dice que “[…] Los tres Poderes de la Unión deben poner ejemplo de austeridad para todos los niveles de gobierno; no es posible que los sueldos de los políticos sigan siendo un escándalo y una bofetada frente a la sociedad empobrecida […]”.

Mientras tanto, Carlos Navarrete Ruiz, coordinador del PRD en el Senado, pidió que la Iglesia católica pague impuestos por servicios religiosos, lo que generó que el obispo de la Diócesis de Ciudad Victoria en Tamaulipas, Antonio González Sánchez, afirmara que los integrantes de la Iglesia católica, así como de cualquier religión, no tienen qué pagar impuestos por los servicios que ofrecen: “Yo tengo muy claro que la Iglesia católica […], no debe de pagar ningún tipo de impuestos, puesto que no lucramos”.

Según la Conferencia Nacional de Municipios de México, al menos 1,000 de los casi 2,500 municipios en el país, se encuentran en riesgo de quiebra, debido a que las participaciones federales se han desplomado un 15% en el primer semestre en comparación al mismo periodo de 2008.

En contraste, en junio pasado, la Auditoría Superior de la federación (ASF), detectó subejercicios en la revisión de la cuenta pública 2007, por 120 mil millones de pesos, (mdp), mientras que, recientemente, las reservas internacionales subieron en 989 millones de dólares. Dicen los que saben, que existen 2 mecanismos para mantener liquidez: reducir el gasto corriente y deuda.

Mientras que en 1821 la primera devaluación del peso la hizo Agustín de Iturbide, de .95 a .97, la paridad del peso contra el dólar, la primera deuda en México la contrajo el Presidente Guadalupe Victoria en 1824, por un monto de 16 mdp con Inglaterra. Iturbide era fusilado y se promulga la primera constitución. El presidente Anastasio Bustamante en 1831contrae un crédito de casi 8 mdp; en contraste, Vicente Guerrero era fusilado.

En 1837 el presidente José Justo Corro endeuda al país por casi 12 mdp. En 1858 el presidente Benito Juárez recibe el país con una deuda de casi 60 mdp. Ya se anunciaba la guerra de Reforma o de Tres Años, en cuyo periodo, no se presentó presupuesto de egresos ni cuenta pública.

En 1865 Maximiliano de Habsburgo contrae deuda 105 mdp y luego del triunfo de las armas mexicanas en la Intervención Francesa, en 1871 Juárez endeuda al país por 80.5 mdp y desconoce la deuda contraída por Maximiliano. El país estaba sin recursos.

El presidente Porfirio Díaz asciende al poder con una deuda de casi 143 mdp y deja la Presidencia con casi 300 mdp de deuda. En su periodo, se instituye la educación laica y gratuita; el Congreso aprueba la reelección indefinida; se crea el Ministerio de Comunicaciones y Obras Públicas; se elabora el 1er. censo nacional en el país: 12’632,427 habitantes en 1895; la campana de Dolores es trasladada a Palacio Nacional; se funda el Círculo Liberal; Francisco I. Madero publica el libro "La Sucesión Presidencial".

Los primeros 1,000 mdp de deuda fueron en el periodo de Álvaro Obregón, cuando en 1922 asciende a 1,485 mdp. Plutarco Elías Calles en 1925 reduce la deuda a 857 mdp. Años posteriores, volvía aumentarse la deuda pública hasta en 1,340 mdp.

Con Calles, nace Ferrocarriles Nacionales de México; se funda el Banco de México, entre otros eventos. El presidente Manuel Ávila Camacho reduce la deuda a 240 mdp, tendencia que duró desde 1944 a 1950.

Mientras, México ingresaba a la Segunda Guerra Mundial; se funda el IMSS y posteriormente, toma protesta el primer presidente civil: Miguel Alemán Valdés.

viernes, 19 de junio de 2009

La condición

Con la intervención de varios oradores que se acusaron mutuamente de desviar recursos en favor de los candidatos de sus respectivos partidos políticos, la Comisión Permanente, aprobó un punto de acuerdo a las autoridades de los tres niveles de gobierno, para evitar prácticas que obstaculizan el proceso electoral.

Legisladores del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional (PAN), arremetieron principalmente contra los gobernadores de Veracruz y Yucatán, Fidel Herrera Beltrán e Ivonne Ortega Pacheco, respectivamente.

Mientras tanto, legisladores del Partido Revolucionario Institucional, (PRI), señalaron que el ex presidente Vicente Fox, rompió con todos los paradigmas de la trampa electoral, al admitir públicamente que si Felipe Calderón llegó a Los Pinos, fue gracias a su intervención en los comicios de 2006.

Acusaciones fueron y vinieron. Como si esos señalamientos fueran sinónimo de algún partido político. Así es la condición humana en la lucha por el poder.

En la misma condición se encontraban los hermanos Aguirre Benavides en Parras, Coahuila, en 1912, cuando Eugenio, Luis y Adrián decidieron unirse a la causa de Francisco I. Madero, en pos de la revolución, mientras Gustavo, -el menor de los hermanos-, atestiguaba el hundimiento del R.M.S. Titanic.

Eugenio se unió a la lucha armada, ascendiendo hasta ser General, fue uno de los lugartenientes de Francisco Villa, en la División del Norte.

Luis, fue secretario particular de Gustavo Madero, -hermano del presidente-, y posteriormente, secretario particular de Francisco Villa.

Adrián fue diputado a la XXVI legislatura, -de 1912 a 1913-, disuelta posteriormente por Victoriano Huerta.

El 10 de abril de 1912 ocurrirían sucesos que cambiarían la vida de muchas personas.

En México, un nutrido grupo de personas se reunía en la estación Buenavista del ferrocarril, para despedir al general Victoriano Huerta, quien marchaba al norte del país a poner fin a la rebelión de Pascual Orozco. “…General: en vuestras manos encomiendo la suerte de la república. Id y regresad victorioso…” le decía Francisco I. Madero a Huerta.

Al mismo tiempo, en Southampton, Inglaterra, zarpaba el R.M.S. Titanic, con más de 1,500 personas a bordo, entre quienes se encontraba Manuel Uruchurtu Ramírez, diputado mexicano a la XXV legislatura, quien regresaba de visitar en Francia, al ex vicepresidente porfirista Ramón Corral.

Los diarios mexicanos de la época le dedicaban gran cobertura a la partida de Huerta y sólo unas cuantas líneas al crucero más moderno del momento.

El mismo día, Gustavo Aguirre Benavides se embarcaba en el buque alemán S.S. Frankfurt, de Galveston en los Estados Unidos, para buscar su futuro en Alemania.

En el trayecto se hizo amigo del Tercer Oficial de apellido Herbert. Pero los últimos minutos del domingo 14 de abril y los primeros del lunes 15 todo cambió, cuando el barco alemán escuchó la primera llamada de auxilio del Titanic.

Gustavo se encontraba en el cuarto de comunicaciones invitado por el Oficial Herbert y percibió que algo grave había sucedido. No cesaba de repiquetear el telégrafo inalámbrico: “Hemos chocado con un iceberg”, “Vengan de prisa”, “Nos hundimos de prisa” “Estamos sacando a los pasajeros en botes pequeños”, fueron los mensajes descifrados por los radiotelegrafistas del buque a los llamados del Titanic, escuchados también por el S.S. Ypiranga, el mismo barco que Porfirio Díaz abordaba el 31 de mayo de 1911 en Veracruz, para exiliarse en Europa.

Mientras tanto a bordo del Titanic, el diputado Uruchurtu gozaba de un espacio en uno de los botes salvavidas, -el número 11-, por su condición de legislador en visita oficial, pero apareció una mujer que viajaba en Segunda Clase, -muy probablemente se trate de Elizabeth Ramell Nye-, a la que le cedió su lugar. Uruchurtu le pidió visitar a su esposa en Veracruz, para hacerle saber sobre sus últimos minutos en vida.

Pasadas las 4:00 a.m. llegaba el R.M.S. Carpathia para rescatar los 705 sobrevivientes de 16 lanchas.

El Capitán del barco en que viajaba Gustavo, -de apellido Hattorf-, informó a los pasajeros el motivo del desvío en la ruta. A las 10:50 a.m. llegaron al lugar exacto. Nada había. Se contabilizaron hasta 50 icebergs.

De repente, Gustavo divisó una masa de hielo en la distancia. Conforme se fue acercando el barco, descubrieron que eran decenas de cuerpos flotando, -con un macabro color azul-, con sus chalecos salvavidas de color blanco y moviéndose conforme el mar. Un silencio sepulcral en la cubierta del barco, al chocar los cuerpos con la nave, entre los escombros, -sillas y puertas-, del lujoso trasatlántico. Ahí se encontraba Uruchurtu también. 

El 20 de abril, la Secretaría de Relaciones Exteriores, (SRE), informaba a la Cámara de Diputados en un oficio, que “…está perfectamente confirmado que el señor diputado licenciado don Manuel Uruchurtu, era uno de los infortunados pasajeros del Trasatlántico Titanic. Y aunque su nombre no aparece en las listas de los supervivientes de la catástrofe publicadas hasta hoy, lo más probable es que el señor Uruchurtu haya muerto, a no ser que por una feliz casualidad se hubiera salvado en algún bote, junto con otros pasajeros de los que se tienen las mismas esperanzas, aunque desgraciadamente muy remotas…”.

Mientras la prensa de ese día detallaba la campaña de Victoriano Huerta en el norte e informaba la muerte y honras fúnebres de Benito Juárez Maza, gobernador de Oaxaca e hijo del Benemérito, en la siguiente sesión del Congreso, -en las calles de Allende y Donceles-, los diputados guardaron un minuto de silencio por el mexicano que descansaba en las profundidades del Atlántico Norte.

Al concluir su viaje, el Capitán Hattorf obsequió a Gustavo Aguirre Benavides, la carta de navegación del buque alemán S.S. Frankfurt, con las anotaciones del hundimiento del Titanic.

Se dice que en 1924 Elizabeth Ramell Nye viajó a Veracruz para encontrarse con la viuda de Uruchurtu y contar la historia de su esposo.

Gustavo se recibió de Ingeniero Electricista en junio de 1917 en Washington, D.C. En 1930 partió con su familia a la ciudad de México y en poco tiempo era catedrático de la UNAM.

Llegó a ser Director del Instituto de Biología, y cuando el célebre árbol de la noche triste fue quemado por unos vándalos, Gustavo certificó el daño causado. Recuperó un retoño y lo llevó a plantarlo en Parras, Coahuila, donde se encuentra actualmente.

Gustavo murió el 14 de abril de 1982. A su muerte tenía 85 años y el destino quiso cerrarle el círculo, exactamente a 70 años de la tragedia del Titanic. 

A las semanas de su muerte, su hijo Eugenio Aguirre descubrió entre los papeles de su padre, un viejo documento doblado en cuatro partes y de color amarillo: Se trataba de la carta de navegación que le obsequió el capitán de aquella nave, que trató de llegar a salvar vidas el 15 de abril de 1912.

Esa fue la condición de Gustavo: Ser testigo de la más grande tragedia en la historia de la navegación marítima.

Por cierto, el 31 de mayo pasado, murió también la última sobreviviente del Titanic, -Millvina Dean-, a los 97 años.

sábado, 6 de junio de 2009

La ley y la justicia

El grupo parlamentario del partido Acción Nacional (PAN) en la Comisión Permanente, responsabilizó al gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza Terrazas (PRI), de la detención y proceso judicial que se le sigue, a Juan Blanco Zaldívar, candidato a diputado federal de aquel partido por el distrito 6 en esa Entidad. Además, el diputado Antonio Soto Sánchez (PRD), presentó un punto de acuerdo en el que exhorta a la Fiscalía de Delitos Electorales (FEPADE), a que resuelva con prontitud la denuncia 3423/2009 interpuesta en contra del gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez y de Francisco Ramírez Acuña, candidato a diputado federal en el distrito 10 de Jalisco por el PAN. Ambas propuestas tuvieron como antecedente la disputa por los votos, en el marco del próximo proceso electoral en curso. Sobre el primer tema, los diputados César Duarte Jáquez (PRI) y Juan Guerra Ochoa (PRD), debatieron con las diputadas Adriana Dávila Fernández, Rocío Morgan Franco, así como el senador Ramón Galindo Noriega (PAN), todo bajo el argumento de la justica. Sobre el segundo tema, el diputado Antonio Soto, acusó al candidato Ramírez Acuña, presuntamente de disponer de la seguridad del Estado Mayor Presidencial, entre otros señalamientos.

Aún cuando la justicia es ciega, en ocasiones es absurda. Como el caso de la indígena otomí Jacinta Francisco Marcial, acusada y procesada en Querétaro, de haber secuestrado a 6 agentes de la recién extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI) en marzo de 2006 y sentenciada en diciembre pasado a una pena de 21 años de cárcel.

De ser como lo presume el agente del Ministerio Público, -que consignó-, y el Juez, -que sentenció-, tanto la Procuraduría General de la República (PGR) como la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) Federal, deberían considerar ampliar el reclutamiento de su personal operativo.

En otras palabras: Si una mujer indígena sometió, desarmó, capturó, amarró y mantuvo en privación ilegal de la libertad a 6 agentes federales, armados y capacitados en técnicas policiales avanzadas, imagínese usted que con un batallón de unas 250 indígenas, -como Jacinta, por supuesto o la comandanta Ramona, indígena tzotzil chiapaneca del EZLN-, se acabarían los problemas de inseguridad en el país.

Así se interpreta el razonamiento de la averiguación previa, irracional, y mientras tanto, no hay justicia para Jacinta.

A principios del siglo XIX en la Nueva España, la Real Audiencia llevaba 200 años, en una causa civil, sobre la posesión del Popocatepetl y del Izztacihuatl. Increible.

En el debate citado, se invocaron principios de justicia y legalidad, cada quien para defender su causa.

Nadie argumentó el principio de que “A los amigos justicia y gracia y a los enemigos la ley a secas”, que se presume aportación intelectual de Benito Juárez, en el que académicos como Miguel Carbonell Sánchez y Carlos Elizondo Mayer Serra, afirman que es autoría de Porfirio Díaz Mori.

Ambos, Díaz y Juárez, fueron diputados; gobernaron su natal Oaxaca y además, su país. Ambos originarios de una Oaxaca del siglo XIX, entonces santuario indígena de México.

Una entidad blanca y española, notablemente culta gracias a la evangelización dominica, rodeada por un contrastante mosaico indígena, en el que cohabitan unas veinte lenguas diversas.

Orgullosos los oaxaqueños de su himno: “Dios nunca muere”. Orgullosos de su gastronomía y de su Guelaguetza. Díaz, hijo de un criollo español y de madre mixteca; Juárez, de una raza, -la zapoteca-, con temple suave, orgullosa, reconcentrada, fueron los políticos y comerciantes del mundo prehispánico, y cuyas culturas conviven entre la música de banda de metales y las danzas, aún vigente.

Académicamente, ambos fueron al Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca y se titularon como abogados.

Juárez optó por la carrera judicial y al ejercicio de su profesión, mientras que Díaz abrazó la carrera de las armas en el ejército y combatió en las guerras de reforma y segunda de intervención.

Pero coincidieron en política. Mientras Juárez consolidó la República, Díaz la impulsó económicamente. Juárez gobernó 11 años interrumpidos por 2 guerras, Díaz gobernó 30 años. El Benemérito además, fue presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Ministro de Estado.

En relación a la legalidad, sinónimo del dicho de la justicia que se le adjudica, señaló a sus hijos que “…Nada con la fuerza: todo con el derecho y la razón: se conseguirá la práctica de este principio con solo respetar el derecho ajeno…”.

Con Juárez difícilmente hubo República, -entendida como separación de poderes-, dada la movilidad que tenía por el país.

Además, por la emergencia de las guerras, tampoco hubo Federación (autonomía, económica y política, de los estados frente al poder central), y las leyes reformistas no fueron anticlericales, tal y como lo confiesan sus promotores, sino una más, entre otras, de las medidas que se adoptaron para quitar al enemigo una de sus fuentes de financiamiento.

Se destaca el legalismo de Juárez, pero se dice que no siempre se apegó estrictamente a la ley, cuando esto no le favorecía políticamente.

En plena Guerra de Reforma, cuando en febrero de 1861 se convocó a elecciones de presidente de la República, las actas no llegaron a tiempo al Congreso, -que se erigió en Colegio Electoral-, por lo que se abstuvo de dar los resultados en la sesión del 23 de mayo de 1861.

De acuerdo con la Constitución de 1857, en virtud de que ninguno de los contendientes obtuvo el 50% más uno de los votos de los electores, el Congreso debía decidir sobre la elección de los candidatos, pero, dominado por los juaristas, el Congreso decidió otorgarle el triunfo a Juárez por 61 votos contra 55.

Se calcula que entonces el padrón electoral ascendía a 15,000 los electores, lo que implicaba que el ganador debió de haber obtenido más de 7,500 votos. Pero de 9,636 votos emitidos, Juárez solamente obtuvo 5,289, Lerdo 1,989 y González Ortega 1,846.

En 1867, luego del triunfo en la Segunda Intervención Francesa, el Congreso convoca a elecciones y al no resultar electo ninguno de los candidatos por la mayoría del 50% más uno de los electores, el Congreso elige a Juárez para un nuevo período.

Lo mismo ocurrió en el año de 1871, en que Juárez obtuvo 5,837 votos, Porfirio Díaz 3,555 y Lerdo 2,874, en que los juaristas colocaron a 105 diputados que le dieron el triunfo a Juárez, quién fue declarado el 12 de octubre Presidente legalmente electo.

Las caricaturas de la época lo dibujaban como hechicero, haciendo pócimas electorales. Un crítico suyo, -el general jalisciense Ireneo Paz, abuelo de Octavio Paz-, le dedicó las siguientes palabras: "...¿Por qué si acaso fuiste tan patriota, estás comprando votos de a peseta? ¿Para qué admites esa inmunda treta de dar dinero al que en tu nombre vota?...". 

Después, Porfirio Díaz se rebeló en contra las reelecciones de Juárez con el Plan de la Noria el 13 noviembre de 1871. Díaz ejerció una Presidencia con un poder de más controles que Juárez, al tener el dominio político del país a través de los grupos y reprimir cualquier manifestación ideológica.

Aún así, no se encuentra suficiente evidencia sobre la autoría intelectual del dicho en comento, concediéndole el beneficio de la duda, a quienes aseguran que es de Porfirio Díaz.

sábado, 30 de mayo de 2009

Controversias

Entre los temas de la agenda política abordados en la sesión de la Comisión Permanente del Congreso, se encontraba el pronunciamiento de los grupos parlamentarios por la inseguridad pública en el país, producto del asesinato del periodista Eliseo Barrón Hernández de La Opinión Milenio de Torreón, así como de la detención de 28 servidores públicos de primer nivel del Gobierno de Michoacán, a poco más de un mes de realizarse las elecciones intermedias. 

Fue el senador Graco Ramírez Abreu por el Partido de la Revolución Democrática, (PRD), quien dijo que ningún gobierno de cualquier partido político se ha negado a compartir responsabilidades en el tema de la seguridad pública, pero que le parece que el presidente del Partido Acción Nacional, (PAN), Germán Martínez Cázarez, ha construido un eje con una campaña política, fundada en que “el que no vote por el PAN protege la delincuencia”, “el que no vota por el PAN es parte, cómplice y hasta sospechoso”.

Precisó la peligrosidad del fundamentalismo al que esta invitando en sus mensajes y recordó, además, la insistencia del PAN, -por cierto también de la Iglesia-, en aprobar la Ley de Extinción de Dominio, para que, -hasta ese debate-, no haya sido publicada en el Diario Oficial. 

Curiosamente, esta Ley como otras más, se publicaron el viernes pasado. Además, se vertieron comentarios sobre la desigualdad en la forma del operativo de Michoacán gobernada por el PRD, en contraste con la detención de servidores públicos en Morelos, gobernado por el PAN.

Mientras en Michoacán llegaron sin previo aviso, en Morelos manejaron la situación de manera tersa para contener el impacto mediático.

Además las fuerzas federales entraron a Palacio de Gobierno, en Morelos todo fue suave y con delicadeza. Hubo controversias y diferencias y las sigue habiendo, sobre todo mediático, al darle mayor cobertura a Michoacán que a Morelos. Una controversia que pudo ser cierta y no llevar a Porfirio Díaz a la Presidencia.

Después del triunfo de la República en 1867, se hizo pública una carta entre el General Porfirio Díaz Mori y el Mariscal imperialista Francisco Aquiles Bazaine, -Comandante en Jefe de las Fuerzas Francesas de Intervención-, en la que durante el sitio de Oaxaca a finales de 1864 e inicios de 1865, dice que Díaz visitó personalmente a Bazaine en su Cuartel General para manifestarle que podía tomar la plaza por asalto, pues ya no tenía hombres ni armas. Bazaine lo interpreta como un acto de sumisión al imperio. 

Años más tarde, en 1886, será singular el intercambio epistolar entre Bazaine y Díaz, en las que Bazaine le reprochará Díaz, que la carta anteriormente citada, haya sido publicada de nuevo en los periódicos “citando proposiciones deshonrosas que yo le hubiera propuesto por un intermediario, no es más que una sarta de calumnias” y lo amenazará a su vez, de publicar otra carta: “no debía usted haber olvidado que la víspera de la rendición de Oaxaca, vino usted a pasar parte de la noche en mi Cuartel General, contrario a todas las leyes militares y que hubiera estado en mi derecho de tratarlo como un insurrecto, en lugar de hacerlo como prisionero de guerra. Si yo hubiera hecho publicar su carta referente a esa entrevista, carta que está en mi poder, no hubiera llegado usted a la Presidencia”, le pedirá que nombre al intermediario para perseguirlo por difamador.

Díaz responderá con mucha tranquilidad a esa carta. Lo cierto es que este es uno de los hechos no precisados y obscuros de la historia, en la que después de 20 años siguieran teniendo contacto.

Otro ejemplo. A las 8:00 horas del 15 de mayo de 1867 las fuerzas republicanas avanzan al encuentro de los imperialistas, pero en lugar de hacer fuego, irrumpen en vivas a la República. Entonces se presenta un comisionado de Maximiliano y se acuerda un alto al fuego.

Acto seguido, se presenta ante el Gral. Ramón Corona, Maximiliano con sus generales Castillo y Mejía, diciendo: "General aquí tiene usted mi espada, ya no soy Emperador".

El general Ramón Corona le dice: "Es usted digno de conservar su espada como hombre valiente, pero Emperador nunca ha sido". Corona, le ofrece garantías en tanto llega el general en jefe, Mariano Escobedo. Mientras le esperan, al aire libre y bajo un intenso frío, el Gral.

Corona comenta a Maximiliano: "Está usted temblando, Maximiliano”, quien responde: "Sí, pero no de lo que usted cree, General”. Al llegar el Gral. Mariano Escobedo, Maximiliano le entrega su espada y le pide se le conceda trasladarse a Europa. Escobedo le informa que "no es a mí a quien corresponde disponer de los prisioneros, sino al gobierno de la República". 

La vida sigue su curso y con el tiempo, el 17 de septiembre de 1875, sesiona por primera vez la Cámara de Senadores, después de quedar legítimamente constituida bajo la presidencia de Mariano Escobedo. Sebastián Lerdo de Tejada era el Presidente de la República. 

Obligado por un escándalo político de la época, Mariano Escobedo redacta en julio de 1887, el informe del Sitio de Querétaro de 1867 dirigido a Porfirio Díaz Mori, entonces presidente de la República. Señala Escobedo que el 14 de mayo de 1867, uno de sus ayudantes le comunicó que un individuo procedente de la plaza, y que se encontraba en el puesto republicano, deseaba hablar con él: se trataba del coronel imperialista Miguel López, jefe del Regimiento de la Emperatriz. 

El coronel López le comunicó, que llevaba la comisión del Emperador para procurar una conferencia con Escobedo e informarle su decisión de abandonar la plaza, para lo cual pedía únicamente se le permitiera salir con las personas de su servicio y custodiado por un escuadrón del regimiento de la Emperatriz hasta Tuxpan o Veracruz, en cuyos puertos debía esperarle un buque que lo llevaría a Europa, asegurándose que en México, al emprender su marcha a Querétaro, había depositado en poder de su primer ministro su abdicación al trono mexicano. 

López le dijo que el Emperador le había recomendado que se acercase a Escobedo para suplicarle guardara el más impenetrable secreto sobre la conferencia tenida la noche del 14 como su comisionado, porque quería salvar su prestigio y condición en México y Europa, los cuales se perjudicarían si se divulgaran los puntos de aquella conferencia y sus resultados. Quizás, Maximiliano quería que la historia no lo tomara por cobarde al ser divulgado el contenido de ese parlamento. 

La respuesta del general Escobedo fue que pusiera en conocimiento del Archiduque, que las órdenes que tenía del Supremo Gobierno Mexicano eran terminantes, para no aceptar otro arreglo que no fuera la rendición de la plaza sin condiciones.

En seguida, el enviado de Maximiliano le reveló que ya no podía, ni quería, continuar más la defensa de la plaza, cuyos esfuerzos los conceptuaba enteramente inútiles. 

El día 18 de mayo, Escobedo recibió la petición del Archiduque para dialogar. Mando a su coche por él, quien le expresó el deseo que tenía de ir a San Luis Potosí, para hablar con el Presidente Juárez, a quien tenía secretos que revelar y que importaban mucho el porvenir del país.

Escobedo le contestó que no tenía autorización para conceder ese permiso pero que en obsequio de él, telegrafiaría al Supremo Gobierno pidiéndole instrucciones sobre el particular; que él por su parte podía dirigirse al Presidente de la República directamente, remitiendo su mensaje al cuartel general para que por este conducto fuera despachado.

Se desconoce el contenido de los secretos que quería revelarle a Juárez. En seguida le preguntó si le sería permitido hablar con el coronel.

Cuando Escobedo le manifestó que no había inconveniente alguno, comprendió que el coronel imperialista no lo había engañado en la conferencia citada. 

Así son las diferencias. Unas con caballerosidad, otras no tanto.

sábado, 7 de marzo de 2009

Por mucho tiempo abusaron...

Ante Senadores integrantes de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara Alta, compareció Guillermo Zamarripa, Director de Banca, Valores y Ahorro de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP); Luis Pazos, Director de la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros ( CONDUSEF) y Enrique Castillo, presidente de la Asociación de Banqueros de México (ABM), para informar sobre el estado que guardan las comisiones bancarias, a propósito de las iniciativas que pretenden regularlas.

Los Senadores escucharon el miércoles pasado, los argumentos de los banqueros y de las autoridades, en contra de la regulación de las tasas de interés y las comisiones.

Los servidores públicos y el dirigente de la ABM, señalaban que un control de precios, tanto en tasas como en comisiones, inhibiría la inversión y el desarrollo del sector financiero; y además, generaría el crecimiento de mecanismos informales no regulados de otorgamiento de crédito, y principalmente, se afectaría más a los pobres.

Los legisladores, por su parte, acusaron a los banqueros de incurrir en prácticas oligopólicas y en repartir tarjetas de crédito “como si fueran palomitas”.

Se escuchó el caso de una menor de 4 años en Guadalajara, que -de manera absurda- recibió en su domicilio una tarjeta de crédito.

Explicaron que avanzarán con la reforma, para hacer lo que los reguladores -la SHCP principalmente- no ha querido corregir. Señalaron que reformarán la ley para evitar la usura técnica de los bancos.

Para la opinión pública causó sorpresa que los servidores públicos hayan defendido los intereses de la ABM, en vez de asumir una posición contraria o imparcial, tanto así que el jefe de la Unidad de Banca y Ahorro de la SHCP, Guillermo Zamarripa, llamó al Congreso para “que no se les pase la mano” con una reforma que puede generar efectos no deseados.

Recién comenzada la revolución -o guerra- de independencia en 1810, un joven se unió a las filas insurgentes: Antonio Portillo, quien se desempeñó como uno de los ayudantes de Miguel Hidalgo.

Combatió y peleó por la causa insurgente, hasta el fusilamiento de Hidalgo, regresando a Guanajuato, su tierra natal.

Con los años, en julio de 1863, el presidente Benito Juárez conoció al señor Portillo, -ahora un viejo de más de 80 años- quien era el vigilante de la casa del Padre de la Patria, en Dolores Hidalgo.

Portillo le pidió un fusil y combatir -como lo hizo al lado de Hidalgo-, ahora en contra de los franceses, quienes habían invadido la República.

Juárez, al ver el noble gesto del anciano, se dirigió a él diciéndole: “…Don Antonio, muchas gracias por sus servicios prestados a la patria, pero ahora, nos toca a nosotros defender el legado que usted junto con el Padre Hidalgo nos dejó…”. Posteriormente lo nombró curador de la casa de Hidalgo y lo hizo capitán del ejército.

En cierta ocasión, cuando el presidente Porfirio Díaz se dirigía a vacacionar a la rivera de la laguna de Chapala en Jalisco, a su paso por Tlaquepaque, su ayudantía le acercó a Pantaleón Panduro, alfarero de renombre de la época, quien le elaboró un busto en barro y se lo entregó en propia mano al mandatario; a lo que el presidente elogió la perfección de aquella pieza, y le ofreció lo que quisiera, Panduro no dudo en pedirle un pequeño favor: que lo hiciera Presidente de la República.

Don Porfirio Díaz, hombre de palabra, se quitó la banda presidencial para imponerla en el pecho del alfarero por toda una hora, quien desde luego no ejerció acto de autoridad alguno, pero para la historia portó la banda presidencial.

Lejos de los actos de humildad señalados, para la ABM se trata de un negocio, el cual, ha llevado a quiebra técnica a familias o negocios enteros, producto del error de diciembre de 1994 y del FOBAPROA, en el cual, los bancos realizaron todas las acciones legales necesarias para cobrarle su deuda, sus intereses, impuestos, intereses de los impuestos y las demás costas que resulten, con la amenaza de colocar su nombre en Buró de Crédito, enriqueciéndose a costa de la ciudadanía, al margen de la ley y sin nadie que les pusiera un alto, olvidándose del país que los recibió y sus ciudadanos.

sábado, 21 de febrero de 2009

Las Fuerzas Armadas


El Senado de la República hizo un reconocimiento al trabajo realizado por las fuerzas armadas mexicanas -ejército, fuerza aérea y armada-, en el marco del 19 de febrero, como día del ejército, al reconocer sus trabajos por recuperar la seguridad, el orden y la legalidad en el país.


Por su parte, el presidente Felipe Calderón, señalaba en Monterrey que “…las fuerzas armadas seguirán combatiendo, sin tregua ni cuartel, donde operen grupos delictivos que intenten apoderarse de comunidades enteras, merced a la inacción, al temor y en ocasiones a la franca cooptación de las autoridades encargadas de defenderlas…”.


La militarización de la seguridad pública comenzó desde el sexenio de Miguel de la Madrid, al incluir mandos militares -en retiro-, para dirigir cuerpos civiles de seguridad. Además del fuero militar, las fuerzas armadas han ocupado los primeros lugares en asignación presupuestal, de un tiempo a la fecha.


Grandes hazañas han cubierto de gloria a las fuerzas armadas mexicanas. Desde las proezas del genio militar de José María Morelos –en Cuautla, por ejemplo-, hasta la participación del Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Mexicana en Filipinas; Desde Chapultepec en 1847 hasta la invasión norteamericana en Veracruz en 1914.


Por ejemplo, antes de la batalla del 5 de mayo en 1862, el general Ignacio Zaragoza, Jefe del Ejército Republicano de Oriente, llamaba a sus soldados con “… Hoy vais a pelear por un objeto sagrado, vais a pelear por la patria y yo os prometo que en la siguiente jornada conquistaréis un día de gloria. Vuestros enemigos son los primeros soldados del mundo, pero vosotros sois los primeros hijos de México y os quieren arrebatar vuestra patria. ¡Soldados!, leo en vuestras frentes la victoria y la fe. ¡Viva la patria!...”.


Mientras tanto, el presidente Benito Juárez llamaba al pueblo a la lealtad “… Que el enemigo nos venza y nos robe, si tal es nuestro destino; pero nosotros no debemos legalizar ese atentado, entregándole voluntariamente lo que nos exige con la fuerza. (…) Dejemos siquiera vivo el derecho para que las generaciones que nos sucedan lo recobren. …”.

Recordemos que luego de la guerra con Estados Unidos en 1847, en la que perdimos más de la mitad del territorio, el pueblo mexicano adquirió experiencia y junto con el oprobio, aunado al odio con que lo recordaba, construyó un sentimiento de nacionalismo. El telegrama dirigido al presidente Juárez informando del triunfo, señalaba que: “…Las armas mexicanas se han cubierto de gloria…”. Leales a la República, ganamos.


Más recientemente, el 28 de mayo de 1942, la Cámara de Diputados aprobó el decreto del presidente Manuel Ávila Camacho, luego de que Alemania hundiera dos navíos petroleros mexicanos -el “Potrero del Llano” y el “Faja de Oro”- iniciando a la única participación de México en las guerras mundiales. México envió una nota de protesta a los países del Eje por intermedio de la legación diplomática de Suecia, pero Alemania se negó a recibirla, Italia y Japón no contestaron. De fines de junio a principios de septiembre de ese año, los submarinos alemanes hundieron -en el Golfo de México-, 4 barcos más: Tuxpan, Las Choapas, Barco Oaxaca y Amatlán.


A su regreso, los pilotos mexicanos fueron recibidos por el Congreso en noviembre de 1944 como héroes. El diputado jalisciense Adalberto Ortega Huizar integró la comitiva que los recibió y los acompañó hasta el interior del recinto parlamentario, donde un nutrido aplauso de pie los ovacionó y reconoció.


Ahora, la ciudadanía lanza a los cuerpos de seguridad pública del país, el siguiente llamado: “… Soldados de la República: recordad que la misión del ejército es defender las instituciones y no la de ser el sostén inconsciente de la tiranía; por tal motivo, escoged: o bien seguiréis sosteniendo (…) una era de luto, de dolor y de ignominia, o bien (…) labraremos la felicidad de la patria, y por el camino de la Constitución, de la libertad y de la justicia, la llevaremos a ocupar el alto puesto que merece entre las naciones civilizadas. …”.

Se trata de la proclama al ejército libertador, dado por Francisco I. Madero, el 5 de octubre de 1910 en San Luis Potosí.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Consumatum Est

El 15 de diciembre concluyó formalmente el primer periodo de sesiones ordinarias del tercer año de la LX Legislatura del Congreso de la Unión, que desde luego comprende a ambas Cámaras. Cámara de Diputados sesionó en 33 ocasiones, en las que se presentaron 345 iniciativas para reformar diversos ordenamientos; además, se aprobaron más de 80 dictámenes relativos a iniciativas o minutas, otro tanto igual de dictámenes con puntos de acuerdo, entre otros. Por lo que toca al Senado, se aprobaron 64 decretos, 17 de ellos remitidos al Ejecutivo Federal para su publicación; 38 enviados a la Cámara de Diputados para su revisión, ratificó 12 instrumentos internacionales, así como 22 nombramientos a diversos cargos de responsabilidad. Cabe destacar el grado de consenso que se alcanzó en las votaciones, pues numerosos de ellos se aprobaron por votación unánime o prácticamente unánime y una cantidad mucho inferior se aprobó por votación más o menos dividida. Resalta del trabajo del Congreso, la aprobación de la reforma energética, la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la reforma que otorga al Congreso la facultad de expedir una ley general en materia de secuestro, así como las reformas constitucionales por las que se establece la pregunta parlamentaria y se omite la presencia del presidente de la República cada 1 de septiembre pero sigue informando por escrito al Congreso. Se trata de reformas que eran indispensables, en unos casos, y en otros de forma, pero que de los que se esperan transformaciones de fondo en procedimientos, sobre todo en seguridad y justicia -ampliamente demandado- así como en energía. Las discusiones al seno de las comisiones dictaminadoras, fueron muy similares a las del Constituyente de 1917, instalado en Querétaro el 21 de noviembre de 1916 con 140 de los 240 presuntos diputados. Una de las tendencias ideológicas para reformar la Carta Magna consistía en que, la Constitución de 1857 no había llegado a ser efectiva, mientras que la otra tendencia demandaba la modificación de los preceptos que observaba como obstáculos para el país. Para formar el Congreso Constituyente, el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, el Gral. Venustiano Carranza, procedió de similar forma que el presidente Benito Juárez en 1857, es decir, sumó una gran cantidad de facultades, en virtud de las gravísimas circunstancias que vivió el país y se abanderó en la defensa de la Constitución de 1857. Una vez instalado en el Teatro Iturbide -de Querétaro-, al frente de la Mesa Directiva se hallaba el jalisciense Luis Manuel Rojas, quien dio a conocer a la Asamblea Constituyente, el proyecto de decreto dirigido por Venustiano Carranza, el 1 de diciembre de 1916, y que de inmediato se formaron comisiones para su análisis, discusión y dictaminación. En el Constituyente de 1917 había 62 abogados, 16 médicos, 16 ingenieros, 18 profesores, 14 periodistas, 7 contadores públicos, 2 farmacéuticos, 4 mineros, 3 ferrocarrileros, 5 líderes obreros, 1 actor, 22 militares, 19 agricultores y otros 31 ciudadanos entre artesanos, comerciantes y empleados en general, entre otros. Las discusiones en comisiones se encontraron con la polarización de opiniones de los diputados, definidos como “liberales carrancistas” y jacobinos obregonistas” así como de un grupo independiente de ellos. Entre los artículos más debatidos, estuvieron los relativos a las cuestiones religiosas. Para los diputados constitucionalistas, la influencia negativa de la Iglesia se había hecho patente en el apoyo que ésta diera al jalisciense Victoriano Huerta. En lo laboral, los diputados Héctor Victoria, Froylán Manjarrez, Alejandro Cravioto, Rafael de los Ríos y Francisco J. Múgica integraron la Comisión que dictaminó lo referente al trabajo. Se dictaminó el establecimiento de la jornada de 8 horas, el descanso semanal y la prohibición del trabajo industrial para mujeres y niños. A moción de Múgica, se aprobó que los trabajadores participaran de las utilidades de las empresas y la obligación de dotar de vivienda. El agrarista Andrés Molina Enríquez, sin ser diputado, fue quien redactó el artículo 27 constitucional, referente a la cuestión agraria. Y ahora, sigue tocando a los legisladores continuar con más cambios para el país, como la moderación en el cobro de comisiones bancarias, entre otros temas.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Sitiados

Los que saben no se han puesto de acuerdo sobre si las granadas arrojadas a la ciudadanía, es o no un acto de terrorismo, sucedido durante el festejo del grito de independencia en Morelia, Michoacán, la noche del 15 de septiembre pasado.

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, poco abona para su esclarecimiento. Define al terrorismo como “1-Dominación por el terror; 2-Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror”. Sin embargo, en el Diccionario de Política de Norberto Bobbio, Nicola Matteucci y Gianfranco Pasquino, luego de una disertación histórica, lo señala como aquellos actos que persiguen objetivos nacionales o de clase, por razones de humanidad o de Estado. En esencia, cuando se ha cometido un acto terrorista en otras latitudes del mundo, se trata de alguien que está luchando por su país o por su pueblo, por su libertad o por sus creencias, pero en ningún caso, se refiere como parte de una estrategia o metodología adoptada por los delincuentes, como el citado.

Pero indistintamente del concepto formal o en la práctica, la agresión a civiles es absolutamente reprobable, y desde luego se enmarca en la lucha de poderes entre el Estado mexicano versus la delincuencia, aunque algunos autores han dicho que se trata de disputas territoriales delictivas.

Por este hecho, inédito sin lugar a dudas, así como por la impotencia en que nos sentimos los ciudadanos, pareciera que nos encontramos entre dos frentes de batalla. Cercados por uno de los bandos y al amparo de la voluntad divina a que lleguemos con bien a nuestros hogares, cuando el Estado es quien detenta el uso legítimo de la fuerza para combatir la inseguridad que vivimos.

Y me refiero como ejemplo, a varios de los estados de sitio que vivió nuestro país, como el sitio de la gran Tenochtitlán, con una duración de casi 80 días en la que los mexicas sufrieron la fatal derrota en Tlatelolco, lugar maldito por haber sido también sitiado por las fuerzas del ejército en octubre de 1968, y por las de la naturaleza en los sismos de 1985.

Posteriormente y con una duración de casi 75 días, fue sitiado en 1812 Cuautla en Morelos, bajo el mando de Félix Calleja, lugar donde por primera vez se usó el toque del clarín para dar órdenes a la tropa realista, contra la posición de José María Morelos. Una tropa de realistas estuvo a punto de tomar la ciudad, pero un niño de 12 años, llamado Narciso Mendoza -el niño artillero- hizo estallar un cañón, con el que los realistas huyeron dispersas. Tras la batalla, Morelos acudió a cada una de las casas atacadas, a dar dinero y víveres a los afectados.

En 1847 el castillo de Chapultepec, lugar donde se hallaba el Colegio Militar, fue sitiado durante casi 80 días por las fuerzas norteamericanas, donde además de nacer la leyenda de los niños héroes, fueron hechos prisioneros, entre otros los cadetes Francisco Molina, Mariano Covarrubias, Bartolomé Díaz y Miguel Miramón, con un final trágico como más adelante veremos.

En mayo de 1863 y de regreso, el ejército francés sitia la ciudad de Puebla durante casi 80 días, dejando a la población sin alimento alguno, y en un acto de verdadero heroísmo, el general Jesús González Ortega se rinde junto con su ejército para evitar que siga el sufrimiento del pueblo. En esta batalla, Cae prisionero el general de brigada Porfirio Díaz, quien logra escapar al disfrazarse de indígena.

Otro célebre sitio tuvo lugar en Querétaro en 1867, durante la segunda intervención francesa, cuando el ejército republicano del general Mariano Escobedo, fue fortalecido por asesores norteamericanos que habían participado en la Guerra de Secesión; además Escobedo contaba ahora con moderna artillería, excedente de la Guerra Civil estadounidense; así pues, los efectivos de los sitiadores se elevan casi a 40 mil soldados de las tres armas –infantería, caballería y materiales de guerra-, organizados en dos cuerpos de ejército, del Norte y de Occidente, venciendo al ejército de Maximiliano y fusilando a Miguel Miramón, Tomás Mejía y, presuntamente, también al emperador de Habsburgo.

Por último, en una de las peores batallas en 1913, el levantamiento del general Félix Díaz –sobrino de Porfirio Díaz- y Bernardo Reyes, propició que el Secretario de Guerra y Marina, Victoriano Huerta, disolviera el Congreso y asesinara a Madero y Pino Suárez; los dragones –la caballería- incursionaba en el Zócalo al toque de la imponente marcha dragona, creada años atrás en el régimen porfirista, al tiempo que desde la ciudadela se escuchaban los retumbes de las balas de cañón disparadas hacia Palacio Nacional. Finalizaba la decena trágica.

Ojalá que el sitio a la delincuencia dure menos de los 75 días que en promedio han durado estos eventos en nuestra historia, para no perder la batalla de la seguridad y convivencia armoniosa.

martes, 15 de julio de 2008

Proponen reelegirse

En la primera ocasión que fue disuelto el Congreso del México independiente, en 1822 por Agustín de Iturbide, se instauró el primer Constituyente permanente que realizó la jura de la primera Constitución en 1824 y la elección del primer presidente constitucional, Guadalupe Victoria; los temas fundamentales en tribuna y en pasillos del recinto, eran la independencia, las libertades políticas y ciudadanas, principalmente.

La segunda ocasión en que fue disuelto el Congreso ocurrió en 1842, con Antonio López de Santa Anna como presidente de México; el nuevo Congreso fue instalado e integrado por personalidades como Melchor Ocampo, Luis de la Rosa, Ezequiel Montes, José María Lafragua, Mariano Otero, entre otros; los temas fundamentales en tribuna y en los pasillos del recinto eran otros; los temidos discursos, para los conservadores, de federación, libertad y democracia, resonaron el recinto del Congreso.

En 1913 fue la última vez que se disolvió el Congreso por el autodenominado presidente Victoriano Huerta, quien para lograr su objetivo, arrestó a más de 80 diputados y asesinó a Francisco I. Madero y José María Pino Suárez. Por ese entonces los discursos políticos en tribuna hablaban de distribución justa de la riqueza, de paz e igualdad social, haciendo énfasis en la no reelección.

Habían transcurrido 2 años desde que el General Porfirio Díaz Mori renunció a la presidencia de la República, siendo la persona que más tiempo duró en el poder con 30 años en 2 periodos; el primero, de 1877 a 1880 y el segundo, de 1884 a 1911.

Así como el Gral. Porfirio Díaz ejerció por más tiempo el poder en nuestro país, durante su mandato se verificó uno de los periodos más cortos. En una ocasión, cuando se dirigía a vacacionar a la rivera de la laguna de Chapala en Jalisco, a su paso por Tlaquepaque, su ayudantía le acercó a Pantaleón Panduro, alfarero de renombre de la época, quien le elaboró un busto en barro y se lo entregó en propia mano al mandatario; a lo que el presidente elogió la perfección de aquella pieza y la maestría del artesano, invitándolo a que mejor se la entregara en la Ciudad de México.

Como agradecimiento, el Presidente le ofreció enviarlo a Europa para perfeccionar su técnica en alfarería, negándose el artista a aceptar el ofrecimiento y, ante la insistencia del militar liberal quien le ofreció lo que quisiera, Pantaleón Panduro no dudo en pedirle un pequeño favor: que lo hiciera Presidente de la Republica. Don Porfirio Díaz, hombre de palabra, se quitó la banda presidencial para imponerla en el pecho del alfarero por toda una hora, quien desde luego no ejerció acto de autoridad alguno, pero para la historia portó la banda presidencial.

El tema de la reelección se formaliza el 29 de abril de 1933, cuando se promulga la reforma al artículo 83 de la Constitución, que reincorpora el precepto de la no reelección absoluta del Ejecutivo Federal, anteriormente agregada en 1911 y cuya reforma abarcaba al Ejecutivo Federal y los Gobernadores.

Ya en la actualidad, la senadora Beatriz Zavala Peniche, exsecretaria de Desarrollo Social en esta administración, presentó una iniciativa con proyecto de decreto que pretende reformar el artículo 59, entre otros, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para que los diputados y senadores, al Congreso de la Unión, puedan ser reelectos de manera consecutiva.

La propuesta en concreto señala que los diputados pueden ser reelectos por dos períodos sucesivos y los senadores para un período inmediato. Ambos tendrían períodos parlamentarios de seis años sucesivos al de su primera elección. Los legisladores que fueron electos por la vía de representación proporcional, deberán contender en listas de elección por mayoría en caso de presentarse a la reelección.

Además, la senadora propone la eliminación de 100 diputados plurinominales en la Cámara de Diputados y la reducción de 16 senadores por lista nacional.

Para concluir, el tema no esta debidamente analizado, ni por la opinión pública ni por las comisiones del Congreso, pero con reelegir legisladores no se resuelven los problemas de este país, y entre otras cosas, se debe analizar su permanencia en función de los resultados obtenidos en su gestión, con el objeto de evitar cacicazgos en las diputaciones, para que siga vigente el postulado de José María Morelos en los Sentimientos de la Nación, “…Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro congreso deben ser tales, que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto…”.

miércoles, 9 de enero de 2008

De negociaciones a negociaciones

Bajo el reinado del dictador Porfirio Díaz no quedaban en México ni bandidos ni rebeldes ni salteadores de trenes. Díaz había limpiado el país de rebeldes de una manera muy sencilla y perfectamente dictatorial.

Por esos días, estaba por firmarse un nuevo tratado comercial entre México y los Estados Unidos. Ante asuntos de tal envergadura, Porfirio Díaz se consideraba invariablemente como un gran hombre de Estado, por lo que decidió organizar una recepción oficial en el Castillo de Chapultepec, en honor del diplomático norteamericano enviado para las negociaciones, a la cual, sólo la aristocracia y la alta sociedad mexicana fue invitada, con el fin de reforzar la impresión de elegancia, de civilización, de cultura y de opulencia de los mexicanos.

Por todos los rincones del castillo resplandecían los uniformes de los generales. En el centro, Porfirio Díaz en persona, cubierto, recargado y lleno de galones y condecoraciones de oro, rodeado de la nobleza de la época. Las mujeres iban sobrecargadas de joyas, como los expositores que hay en las vitrinas de los joyeros de una de las calles más elegantes de París. El gabinete en pleno acompañaba al Presidente Díaz, quien junto con su esposa doña Carmen Romero, se regocijaban de la interpretación directiva del recién descubierto talento musical Juventino Rosas.

Mientras tanto, el festejado diplomático norteamericano exhibía a don Porfirio, y quienes lo rodeaban, un reloj de oro cubierto de diamantes, con una aduladora dedicatoria a su gloria y adornado con el monograma de Eduardo VII rey de Inglaterra y emperador de las Indias, obsequiado por el mismo monarca, al término de las negociaciones comerciales entre su país y la corona inglesa; a lo cual, el presidente Díaz pensaba en la manera cómo iba a superar el regalo del rey de Inglaterra, para que todo el mundo oyera hablar de él y llegara dicha noticia a todos lados.

Durante una pausa en el baile, el diplomático americano se dio cuenta, de repente, que su precioso reloj no se hallaba donde lo había dejado. Después de haber repasado cuidadosamente todos los bolsillos de su traje, no lo encontró. Pero el detalle, le hizo descubrir que habían cortado muy delicadamente la cadenita de oro a la que estaba unido el reloj. Tuvo el suficiente tacto para saber que no se debe provocar ningún incidente por la desaparición de un reloj de oro ordinario durante una fiesta diplomática, como aquella, pero se dirigió al General Díaz diciéndole: “…“Disculpe, don Porfirio, siento molestarle, pero acaban de robarme en este mismo lugar, en la sala de baile, el reloj que me regaló el rey de Inglaterra.” A lo que el presidente después de infinidad de disculpas, le prometió que en 48 horas le sería devuelto su reloj.

Al término del festejo, don Porfirio se dejó llevar por una cólera negra, una de estas cóleras de las que sólo él era capaz, la cólera de un dictador cuya impostura está a punto de ser descubierta. “El viejo vuelve a tener su crisis” murmuraban los sirvientes del castillo asustados, temblando al pensar en lo que les esperaba en cuanto acabara el baile. Eran más temibles los excesos de cólera del dictador que los terremotos. Era más brutal que un viejo gato salvaje enfurecido. Al día siguiente se empezó a rastrear todo el territorio mexicano en búsqueda del reloj robado.

El jefe de la policía se trasladó a la cárcel de preventivos. Reunió a todos los presos y les dijo: “Ahora son las siete de la mañana. Si este reloj está encima del despacho del director de la cárcel antes de las siete de la tarde seréis todos puestos en libertad y a ninguno de vosotros se le perseguirá por las causas por las que se os ha ingresado. El que devuelva el reloj no deberá decir su nombre, podrá irse como llegó; nadie le pedirá cuentas de cómo el reloj llegó a sus manos; y no se le detendrá ni por el reloj ni por cualquier otro delito cometido antes de las siete de esta mañana. Al contrario, recibirá de manos del director una recompensa de doscientos pesos de oro. Os vamos a dar a cada uno un papel, un sobre y lápices. En estas cartas podéis escribir lo que queráis, no serán censuradas. Y nadie de la dirección se quedará con las señas. Dentro de una hora vendrán unos carteros a quienes daréis las cartas en persona. Estos carteros llevaran las cartas a su dirección bajo el sello del secreto profesional. Aquí tengo la orden certificada, firmada por Don Porfirio, yo mismo y por el director de la cárcel. Este certificado tiene fuerza de ley hasta las siete y media de esta tarde”. El reloj no apareció.

El presidente Díaz llegó al convencimiento de que no había sido robado por los delincuentes ordinarios y que no se hallaba en manos de los encubridores, fijándose en otro estrato de delincuentes. Convocó para última hora de la tarde a todos los generales que habían asistido a la fiesta diplomática. Se presentaron todos a la audiencia, excepto un general de división, quien contaba con la anuencia de Díaz para excusarse. A los reunidos, les dio de plazo hasta las 10 de la mañana para que buscasen en la tropa, pero fue infructuoso.

Por último, mandó llamar al general que no acudió a la cita, y de manera seca le dijo “Divisionario, dame el reloj del diplomático americano”. Sin pestañear ni mostrar la más mínima contrariedad, el general pasó su mano bajo la túnica, buscó un poco en los bolsillos interiores y sacó el reloj. Dio dos pasos hacia el dictador, diciéndole: “A sus apreciables órdenes, don Porfirio, a sus órdenes muy queridas.” Y continuó diciendo: “Porfirio, temía que lo cogieras, así que pensé que era mejor que fuera yo, ya que tú puedes comprarte uno más fácilmente que yo”.

Porfirio Díaz tuvo que contentar al diplomático, tratarle amigablemente y devolverle su buen humor para que este episodio permaneciera oculto, y para calmar y complacer al diplomático, se vio obligado durante la negociación del tratado comercial a hacer concesiones que, evidentemente, tuvo que pagar el pueblo mexicano, pero que supusieron para el diplomático el honor de ser tratado como uno de los más hábiles en la historia de los Estados Unidos.

Luego entonces, quién robó el reloj de los norteamericanos en las negociaciones del capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte vigente desde 1994?