Citas memorables de la historia de México

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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Incapacidades en los Estados

En Guadalajara la pugna entre el cártel de Los Zetas y el de El Chapo (Sinaloa), dejó 50 muertos en sólo dos días y, además, amenazas para los Gobernadores Emilio González Márquez, de Jalisco, y Mario López Valdés de Sinaloa, respectivamente.

El miércoles pasado, 24 personas fueron ejecutadas en Culiacán -16 de ellas calcinadas- después, el jueves otros 26 cadáveres fueron abandonados en tres vehículos frente a los Arcos del Milenio, al poniente de Guadalajara.

El secretario de Gobernación (SEGOB) Alejandro Poiré, calificó los crímenes como “violencia irracional” y expresó el apoyo del Gobierno federal a las autoridades de los dos estados, azotados por la delincuencia.

En la víspera de la Feria Internacional de Libro (FIL), y luego de haber sido sede de los XVI Juegos Panamericanos, la Perla Tapatía se presume en el caos por la ingobernabilidad que presenta el gobierno de ese estado, toda vez que el titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Luis Carlos Nájera, afirmara en entrevista, que los operativos de seguridad disminuyeran, luego de la justa deportiva continental.

Luego de la declaración del titular de Seguridad jalisciense, así como del análisis del presupuesto federal identificado para esa Entidad federativa, así como la deuda pública contraída, se deduce la incapacidad para gobernar.

Preciso, en el presupuesto federal para Jalisco, se encuentra una partida en el Ramo 11, correspondiente al ramo de Cultura, para aportar la parte correspondiente a sus impuestos a la restauración de templos ubicados en Ahualulco del Mercado, Atotonilco, Arandas, Cañadas de Obregón, Cocula, Etzatlán, Huejucar, La Huerta, Mezquitic y otros lugares, como si el pueblo reclamara aportar a tan importantes causas, en vez de otorgar seguridad a los ciudadanos jaliscienses.

No puede faltarle a esta pluma, que Jalisco ha sido mencionado, con el honroso 4º lugar a nivel nacional, en adquisición de deuda pública, con alrededor de 15,000 millones de pesos, contraídos sólo en el periodo de gobierno del también llamado gober piadoso, según un informe de la Auditoría Superior de la Federación, al cual usted puede tener acceso, faltaba más, y sin que su opinión desmerezca del de las autoridades de Palacio de Gobierno, como podría suceder con quien se oponga a la Estrategia de Seguridad del Presidente Calderón, con motivo de haber sido denunciado en la Corte Penal Internacional, recientemente.

Otra perla, el gasto erogado para la adquisición de un flamante helicóptero militar, tipo Black Hawk, -que el ejército norteamericano ha usado en las guerras de Afghanistan o Irak- con un costo de algunas decenas de millones de dólares, y que parece que le faltó creatividad al staff de asesores del Secretario Nájera o al propio encargado, para usarlo en garantizar la seguridad perdida, pero qué tal salió el helicóptero militar para -subutilizar tecnología de primer mundo- y transportar despensas a los afectados del Huracán Jova, en lo que el área de comunicación social jalisciense distraía la atención de la opinión pública en destacar el apoyo del gobernador Márquez, en las justas deportivas citadas, para entregarles medallas de mediocre calidad.

Por último, el propio Procurador de Justicia de la tierra del mariachi, Tomás Coronado Olmos, recomendó a los funcionarios a “autocuidarse” luego del atroz hallazgo citado, de lo que, sin lugar a dudas, puede interpretarse como “sálvese el que pueda”.

La función de la crítica es analizar, y muchas veces, exponer lo que falta en una administración de gobierno, incluso a costa de diferir de la opinión oficial, en la que normalmente no le agrada recibir comentarios contrarios a su forma de gobierno.

La crítica en la República del siglo XIX: En 1871, una ocasión más en la que el Presidente Benito Juárez ganaba las elecciones presidenciales, es de resaltar la discreta anécdota discreta del general jalisciense de Irineo Paz, crítico de Benito Juárez y abuelo de Octavio Paz, en la que dedicaba sus coplas, como sigue: “¿Por qué si acaso fuiste tan patriota, estás comprando votos de a peseta? ¿Para qué admites esa inmunda treta de dar dinero al que en tu nombre vota? […]”.

El propio Benemérito, el salvador de la República –para unos- y el malvado que osó desafiar a la omnipotente iglesia de la época, también tuvo yerros de gobierno.

martes, 1 de febrero de 2011

Desfavorecen información

En el marco de la Reunión Anual de Industriales 2011, el secretario de Economía (SE), Bruno Ferrari, dijo sobre la cuesta económica de enero, que “es algo cultural, siempre existen aumentos en esta época, sin embargo, no se justifica que exista y por eso vamos a combatirla más para que haya una cultura de defensa de los precios y no sólo porque cambia el calendario, eso no puede pasar".

Seguramente muy cultural es que en los hogares mexicanos falte alguno de los productos de la canasta básica, y que por tanto, sea también muy cultural la espiral inflacionaria que termina en el aumento de dichos alimentos. Desfavorecedores comentarios.

En contraste le fue favorecedora la información que poco a poco fue fluyendo durante el desarrollo del proceso electoral en Guerrero, que concluyó con el triunfo del candidato de la coalición de izquierda "Guerrero nos une", Ángel Heladio Aguirre Rivero, quien con un amplio margen desplazó a su contendiente Manuel Añorve, de la alianza "Tiempos Mejores", encabezado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Diversas columnas de opinión señalan que durante la jornada electoral comentada, líderes del PRI fueron retirándose de la casa de campaña de Añorve. Quedaron en el pasado las grabaciones y señalamientos ventilados a la luz pública: la grabación donde presuntamente se muestra a la senadora Claudia Corichi García (PRD) ofreciendo apoyos al candidato Aguirre, el señalamiento de Mateo, un testigo protegido que aseguró haber entregado varios millones de dólares para la campaña de Añorve y la declinación del candidato del PAN a favor de la alianza del PRD.

Ahora, los vientos electorales se ciernen sobre la elección de Baja California el siguiente fin de semana, en donde se presume que alguno de los candidatos del PAN o del PRD declinará a favor de su contraparte, con el objeto de restar votos al candidato del PRI, a quien las encuestas lo señalan como favorito.

Muy probablemente la información que estén cruzando las dirigencias del PAN y PRD para las siguientes elecciones, sea postular candidatos a gobernador por su parte, para que uno decline a favor de otro, a unos días de la jornada electoral en aquellas Entidades donde se celebren elecciones. Desde luego, sería información que no favorecería al PRI.

Para el desarrollo de la guerra de los Tres Años, Juárez estaba al tanto de los avances del General González Ortega, jefe indiscutible del Ejército Liberal, al que acompañaban el general Ignacio Zaragoza y Leandro Valle, entre otros, quienes tras dos horas de combate en Calpulalpan, los soldados conservadores se pasaron al enemigo gritando vivas a González Ortega, en tanto Miramón, junto con su Estado Mayor, derrotados emprendían la huída. 

El general González Ortega dispuso que Benito Juárez fuera informado hasta Veracruz del éxito de la contienda para que pudiera dirigirse a la Ciudad de México, a Palacio Nacional, cuando él lo dispusiera. A la llegada del mensajero al puerto de Veracruz, el presidente Juárez se encontraba en el Teatro Principal, donde recibió la noticia. La función se interrumpió, y Benito Juárez con entusiasmo dijo "Antes éramos independientes, pero no libres. A partir de hoy seremos también libres. Hoy podemos considerar que ha sido fundada la nación mexicana. Hoy empezará el proceso de fundación de una nueva patria. Hoy comenzaremos el proceso de transición de una sociedad feudal y teocrática a una sociedad moderna, contemporánea, la única con la que podemos satisfacer las necesidades del país” y prosiguió "Lo mejor de México está por venir. Hemos conquistado la gloria para todos y cada uno de nosotros. ¡Viva México!", gritó el presidente Benito Juárez. El público, puesto de pie, escuchó el anuncio de que la guerra había terminado después de tres años, y jubiloso, aplaudió. 

Cuando el presidente Benito Juárez llegó a la ciudad en un carruaje descubierto que aún se conserva en el Castillo de Chapultepec. Vestía de negro como era su costumbre. La gente se agolpaba para homenajearlo. Los "¡Viva Juárez!", "¡Viva la Constitución!" se escuchaban a su paso hasta que llegó a Palacio Nacional, desde donde dirigió un emotivo mensaje a la ciudadanía, y así, llegó a su fin la Guerra de Reforma.

martes, 24 de agosto de 2010

Acusan al Jefe de Gobierno del DF y a Ministros

En un temerario señalamiento, el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, afirmó que los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) podrían haber sido sobornados por el Jefe de Gobierno del Distrito Federal (D.F.), Marcelo Ebrard Casaubon, para votar a favor de que los matrimonios de personas del mismo sexo, puedan adoptar menores de edad.

De manera textual, dijo que: "…A lo mejor salen otra vez con su batea de babas estos señores y mañana o pasado aprueban la adopción. No lo dudo que estén muy maiceados desde luego, por Ebrard; están muy maiceados y por organismos internacionales…", en esta acusación, que legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI), lamentaron las declaraciones del también arzobispo, señalando que enrarecen el ambiente político y no contribuyen al debate motivo de la votación en la SCJN.

En respuesta a lo anterior, el Jefe del Gobierno del D.F., dijo que las declaraciones son imprudentes y deberá probarlas pues son muy graves; por su parte el pleno de la SCJN, censuró los dichos del Cardenal, y el Ministro Sergio Valls, criticó el lenguaje, la forma y el fondo de las controvertidas declaraciones.

La Arquidiócesis Primada de México por conducto de su vocero, el sacerdote Hugo Valdemar, lamentó la decisión de la Corte en mención y justificó los dichos del prelado Sandoval Íñiguez pues “siempre ha sido una persona que habla con mucha fuerza y claridad”, precisó.

Valdemar también descalificó la actuación del jefe de gobierno, Marcelo Ebrard, ya que él es “autor de este desastre, de estos atentados contra la familia. Por eso no he tenido reparo en decir que el PRD es el mayor enemigo de la familia en México" y lo acusó de tener “vocación de fascista”. Además, la iglesia católica mexicana hizo un llamado a la feligresía a castigar en las urnas a aquellos partidos políticos que atentan contra la fe.

No es que Sandoval Íñiguez haya dado su opinión con la autoridad que representa, muy respetable; el punto central del cuestionamiento es que con el uso de un lenguaje inapropiado haya acusado a la SCJN de ser corrompida por  la autoridad del DF.

Por su parte, la Secretaría de Gobernación  debería intervenir para impedir y sancionar este tipo de prácticas que atentan contra la vida del estado laico de la República, de otra manera, seguirá la relación de abuso - tolerancia existente.

Por eso, en su momento oportuno y fuera de versiones maniqueas, hubo una serie de medidas para salvar a la República: las Leyes de Reforma, como la indudable acta de nacimiento del Estado moderno en México, promulgadas en plena guerra de los tres años o de reforma.

El 12 de julio de 1859 se promulgó la Ley de nacionalización de los bienes eclesiásticos; el 23, la Ley del matrimonio civil; el 28 la Ley orgánica del Registro Civil y la Ley sobre el estado civil de las personas; el 31, el decreto que cesaba toda intervención del clero en cementerios y camposantos. El 11 de agosto se reglamentaron los días festivos y se prohibió la asistencia oficial a las funciones de la Iglesia. Un año más tarde, el 4 de diciembre de 1860, se expidió la Ley sobre libertad de cultos. Este conjunto de leyes fueron el inicio de una nueva era en la política, la economía y la cultura, con el presidente Benito Juárez, al frente.

Al ser proclamada la Ley Juárez, -que abolía el fuero militar y eclesiástico en el mandato de Juan Álvarez-, los comentarios en las mansiones de los ricos, -proclives a la causa conservadora-, espantados, comentaban: “…no tiene la culpa el indio, -en referencia al Ministro Juárez-, sino el pinto (Juan Álvarez), su compadre…”.

En un ejercicio de buena voluntad y por principio de cuentas, la iglesia católica debería promover el retiro de la excomunión a Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón y el resto de liberales mexicanos, entre ellos masones, como una manifestación de respeto al Estado mexicano, a propósito de la proximidad del bicentenario de su independencia.

sábado, 15 de agosto de 2009

La bienvenida

Guadalajara, considerada la segunda ciudad de México por tamaño y población, en donde se mezclan el sabor del México más auténtico, con bellos edificios coloniales, y de la modernidad, con grandes avenidas y construcciones vanguardistas, fue la sede los trabajos de la Cumbre de Líderes de América del Norte, bajo el techo del Instituto Cultural Cabañas, un antiguo hospicio para niños desamparados del siglo XIX reconvertido en museo. 

Al final de esos trabajos, el presidente Felipe Calderón defendió la protección de los derechos humanos en su administración, precisando que "quienes señalen lo contrario, están obligados a probar un caso, un solo caso", lo que provocó un alud de declaraciones de organizaciones de defensa de los derechos humanos, cuestionando al Ejecutivo Federal. 

Aún cuando la justicia es ciega, en ocasiones es absurda e ilógica. Como el caso de la indígena otomí Jacinta Francisco Madrigal, acusada y procesada en Querétaro, de haber secuestrado a 6 agentes de la extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI) en marzo de 2006 y sentenciada en diciembre pasado a una pena de 21 años de cárcel. Inconcebible, y que en su condición de mujer, los haya sometido y desarmado para después secuestrarlos.

De ser como lo presume el agente del Ministerio Público y el Juez, tanto la Procuraduría General de la República (PGR) como la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, deberían considerar el reclutamiento de indígenas en su personal operativo. Imagínese usted con un batallón de unas 250 indígenas, -mujeres y como Jacinta, por supuesto-, se acabarían los problemas de inseguridad en el país, y por ende, la violación de derechos humanos. 

Para el inicio de la guerra de independencia, Guadalajara, capital del Reino de la Nueva Galicia, era una ciudad de 35,000 habitantes.

La mayoría de sus casas eran todas de un sólo piso, con grandes salones, dos o tres patios y enormes corrales. Las damas y caballeros de sociedad, españoles y su descendencia, -por lo regular-, vivían en aislamiento y tratando con sus iguales; imitaban costumbres españolas pero eran muy ignorantes y altivos y gustaban de socorrer a los menesterosos.

Las mejores familias de Guadalajara, gustaban de reunirse por las noches en casa del Oidor de la Real Audiencia, el Dr. Velasco de la Vara (hoy en la esquina de las calles independencia y Santuario) o en las casas de los Canónigos Cerpa o Delgado (en la esquina de la calle Santuario y Morelos), para jugar la malilla y juegos de cartas con apuesta, mientras los jóvenes se entretenían en juegos de estrado, adivinanzas o haciendo reir con juegos de dicción, como el de las cuatro tablitas entambirandinguiraditas.

En toda la ciudad, había una sóla escuela pública de primeras letras, mientras en el Seminario y en la Universidad, se enseñaba latín de la Edad Media, Teología Escolástica y Cánones.

No había periódicos y sólo unos cuantos vecinos recibían la Gaceta o el Diario que se publicaba en México.

Había dos o tres bibliotecas particulares con 400 o 600 volúmenes, como las de Don Manuel Porres Baranda de Estrada y costaban tan caros los libros, que la ilustración al derecho Real de España valía entonces 100 pesos.

Resultado de esa ignorancia era el fanatismo que dominaba en todas las clases sociales: los ricos asistían a misa los domingos, rezaban diariamente el rosario y hacían ostentación de piedad, raras veces, sincera; celebraban frecuentes funciones religiosas, pagaban con puntualidad el diezmo y cuidaban mucho de exterioridades.

En contraste, los infelices indios no conocían la religión, sino la superstición, confundieron siempre el culto de las imagenes con la idolatría; para ellos, el sacerdote era un ser superior a cuyos caprichos estaban incondicionalmente sometidos; y el agente del Rey, era una autoridad infalible.

Disgregada la sociedad, los españoles ricos se apegaban a las instituciones coloniales que les garantizaban los monopolios, los privilegios y la más irritante supremacía; los criollos y los indios que se veían alejados de los puestos públicos, oprimidos y vejados, mantenían un odio latente contra aquellos que los dominaban y que se enriquecían a costa de su trabajo y sus legítimos derechos.

El 26 de noviembre de 1810, Guadalajara vio cómo entraban 7,000 caballos y 300 hombres con Miguel Hidalgo al frente, por la villa de San Pedro, -ahora en Tlaquepaque-, en compañía de Aldama, Abasolo, Balleza, Portugal y Navarro.

José Antonio Torres, -El Amo-, y su ejército de 20,000 hombres, llegaba procedente de Zacoalco de vencer a los realistas de Roque Abarca, y junto con José María Mercado, -cura de Ahualulco-, en compañía de sus 2,000 hombres, recibieron a Hidalgo.

Las campanas de la catedral y sus iglesias, repiqueteaban anunciando que su excelencia pisa ya las primeras calles de Guadalajara.

El cabildo eclesiástico manda una comisión a recibir a las puertas de catedral al generalísimo. Hidalgo se acerca a tomar el agua bendita de la mano del canónigo “aquí tienen ustedes al hereje”, le dice con una sonrisa de sarcasmo, con esa sonrisa que revela en las arrugas del rostro, las arrugas del alma. Se canta el Te Deum y el generalísimo y sus compañeros se retiran al palacio de la audiencia, -hoy de Gobierno-.

El pueblo no lo deja dar un paso, y penetra por la multitud, como una cuña, que va abriendo una masa. Hidalgo ha llegado. Los festejos tuvieron un costo de 1,000 pesos, mismos que después son obligados a devolver a la Real Hacienda. 

Para entonces, Allende desde Guanajuato había escrito algunas cartas a Hidalgo, en el que le mostraba su disgusto por marchar a Guadalajara: “…[…] Usted se ha desentendido de todo nuestro comprometimiento, y lo que es más que trata usted de declararme cándido, incluyendo en ello el más negro desprecio hacia mi amistad … Espero que a la mayor brevedad me ponga en marcha las tropas y cañones, o a la declaración verdadera de su corazón, en inteligencia de que si es como sospecho, es que usted trata sólo de su seguridad y burlarse hasta de mí, juro a usted por quien soy que me separaré de todo, más no de la justa venganza personal […]…” le expresaba Allende a “el cabrón del cura”, como lo llamaba. 

Además, en enero de 1811, y contrario al recibimiento a Hidalgo, el cabildo eclesiástico de Guadalajara manifestó al virrey Francisco Javier Venegas, su conducta durante el tiempo que mandó Hidalgo: “…Por consecuencia llegamos a la degradación y abatimiento en que nos pusieron las circunstancias; y no nos quedó libertad ni voz para otra cosa que para conducirnos como éstas lo exigían, a fin de precaver los mayores males públicos y privados, y los ultrajes a que nos exponíamos y exponíamos al pueblo, y tocando hasta el extremo de sellar nuestros labios con ocasión de la dureza y vilipendio con que fueron tratados este venerable señor deán y otros tres señores capitulares… Y son igualmente motivo el más poderoso y justo para que hoy, que tenemos la dulce complacencia de vernos protegidos por las armas de nuestro augusto, adorado y deseado soberano el señor don Fernando VII, a quien vuestra excelencia legítimamente representa, hagamos, como hermanos, alarde de presentarnos como sus más fieles vasallos y de elevar a la superioridad de vuestra excelencia los sentimientos que como a tales nos animan cordial e íntimamente…”. 

Juan Cruz Ruiz de Cabañas, obispo de Guadalajara en 1810 y fundador de la Casa de la Misericordia, -hoy Instituto Cabañas, sede de la Cumbre-, había formado un pequeño batallón denominado "la Cruzada" con individuos del clero secular y regular, quienes marchaban por las calles a caballo y sable en mano, precedidos de un estandarte blanco con una cruz roja y seguidos de numerosas turbas que gritaban: ¡viva la fe católica!, pero en los primeros enfrentamientos, se acobardaron y desertaron.

Años más tarde, -en 1821-, Cabañas entrona a Agustín de Iturbide como emperador y le coloca la corona en su cabeza. 

Al inicio de la guerra de Reforma, en febrero de 1858, el presidente Benito Juárez es recibido en Guadalajara.

Luego de alguna reunión de gabinete, Juárez propuso se dirigiese un manifiesto a la nación, diciéndole que nada importaba el revés sufrido en Guanajuato, y que el gobierno continuaba con más fe y con mayor brío combatiendo, hasta lograr la consumación de la Reforma.

Guillermo Prieto tomó sus útiles para dirigirse a la casa de su amigo Jesús López Portillo y redactar la instrucción presidencial.

No pudo salir. Al grito de algún soldado sublevado: ¡viva la religión!, Juárez es aprehendido junto con los miembros de su gabinete el 14 de marzo.

Irrumpieron en el Palacio de Gobierno -donde se les mantenía-, el Coronel Landa y veinticinco de sus soldados, quienes llevaban el firme propósito de fusilarlos a todos. 

Una voz tremenda, salida de una cara que desapareció como una visión, dijo a la puerta del salón: "...Vienen a fusilarnos….".

Los soldados entraron al salón arrollándolo todo; a su tren venía un joven moreno de ojos negros como relámpagos: era Peraza. Corría de uno a otro extremo, con pistola en mano, un joven de cabellos rubios: era Pantaleón Moret. Y formaba en aquella vanguardia don Filomeno Bravo, futuro gobernador de Colima. Aquella terrible columna, con sus armas cargadas hizo alto frente a la puerta del cuarto y sin más espera y sin saber quién daba las voces de mando, escucharon distintamente: "¡Al hombro! ¡Presenten! ; Preparen! ; Apunten!". 

Mientras tanto, afuera del templo de San Francisco, Santos Degollado, el general Díaz, de Oaxaca, Cruz Aedo, el doctor Antonio Molina y otras personas, se organizaban en una columna para recobrar Palacio de Gobierno y liberarlos.

Los combates se extendían desde Palacio de Gobierno hasta el templo de Santa María de Gracia, hoy la escuela de música. Los rostros feroces de los soldados, su ademán, la conmoción misma.

Prieto tomó a Juárez de la ropa, lo puso a su espalda, lo cubrió con su cuerpo, abrió sus brazos y ahogando la voz de "fuego" que tronaba en aquel instante, gritó: "…¡Levanten esas armas!, ¡levanten esas armas!, ¡los valientes no asesinan...!" y habló a los soldados.

Un viejo de barbas canas que tenía al frente, y con quien se encaró diciéndole: "…¿Quieren sangre? ¡bébanse la mía...!" alzó el fusil y los otros hicieron lo mismo. Entonces Prieto vitoreó a Jalisco. 

Los soldados lloraban, protestando que no los matarían y así se retiraron como por encanto. Bravo se cambia de bando. Juárez se abrazó de Prieto. Sus compañeros le rodeaban, llamándole su salvador y salvador de la Reforma. Su corazón estalló en una tempestad de lágrimas. Juárez se dirige en un manifiesto al pueblo de Jalisco, agradeciendo todas sus atenciones y apoyo durante su estancia. 

José María Iglesias acudió a catedral para cobrar una deuda por 90,000 pesos que debían al gobierno civil, -desde antes de la independencia-, para el sostenimiento del gobierno de Juárez, pero, -obviamente-, le fueron negados.

sábado, 6 de junio de 2009

La ley y la justicia

El grupo parlamentario del partido Acción Nacional (PAN) en la Comisión Permanente, responsabilizó al gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza Terrazas (PRI), de la detención y proceso judicial que se le sigue, a Juan Blanco Zaldívar, candidato a diputado federal de aquel partido por el distrito 6 en esa Entidad. Además, el diputado Antonio Soto Sánchez (PRD), presentó un punto de acuerdo en el que exhorta a la Fiscalía de Delitos Electorales (FEPADE), a que resuelva con prontitud la denuncia 3423/2009 interpuesta en contra del gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez y de Francisco Ramírez Acuña, candidato a diputado federal en el distrito 10 de Jalisco por el PAN. Ambas propuestas tuvieron como antecedente la disputa por los votos, en el marco del próximo proceso electoral en curso. Sobre el primer tema, los diputados César Duarte Jáquez (PRI) y Juan Guerra Ochoa (PRD), debatieron con las diputadas Adriana Dávila Fernández, Rocío Morgan Franco, así como el senador Ramón Galindo Noriega (PAN), todo bajo el argumento de la justica. Sobre el segundo tema, el diputado Antonio Soto, acusó al candidato Ramírez Acuña, presuntamente de disponer de la seguridad del Estado Mayor Presidencial, entre otros señalamientos.

Aún cuando la justicia es ciega, en ocasiones es absurda. Como el caso de la indígena otomí Jacinta Francisco Marcial, acusada y procesada en Querétaro, de haber secuestrado a 6 agentes de la recién extinta Agencia Federal de Investigaciones (AFI) en marzo de 2006 y sentenciada en diciembre pasado a una pena de 21 años de cárcel.

De ser como lo presume el agente del Ministerio Público, -que consignó-, y el Juez, -que sentenció-, tanto la Procuraduría General de la República (PGR) como la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) Federal, deberían considerar ampliar el reclutamiento de su personal operativo.

En otras palabras: Si una mujer indígena sometió, desarmó, capturó, amarró y mantuvo en privación ilegal de la libertad a 6 agentes federales, armados y capacitados en técnicas policiales avanzadas, imagínese usted que con un batallón de unas 250 indígenas, -como Jacinta, por supuesto o la comandanta Ramona, indígena tzotzil chiapaneca del EZLN-, se acabarían los problemas de inseguridad en el país.

Así se interpreta el razonamiento de la averiguación previa, irracional, y mientras tanto, no hay justicia para Jacinta.

A principios del siglo XIX en la Nueva España, la Real Audiencia llevaba 200 años, en una causa civil, sobre la posesión del Popocatepetl y del Izztacihuatl. Increible.

En el debate citado, se invocaron principios de justicia y legalidad, cada quien para defender su causa.

Nadie argumentó el principio de que “A los amigos justicia y gracia y a los enemigos la ley a secas”, que se presume aportación intelectual de Benito Juárez, en el que académicos como Miguel Carbonell Sánchez y Carlos Elizondo Mayer Serra, afirman que es autoría de Porfirio Díaz Mori.

Ambos, Díaz y Juárez, fueron diputados; gobernaron su natal Oaxaca y además, su país. Ambos originarios de una Oaxaca del siglo XIX, entonces santuario indígena de México.

Una entidad blanca y española, notablemente culta gracias a la evangelización dominica, rodeada por un contrastante mosaico indígena, en el que cohabitan unas veinte lenguas diversas.

Orgullosos los oaxaqueños de su himno: “Dios nunca muere”. Orgullosos de su gastronomía y de su Guelaguetza. Díaz, hijo de un criollo español y de madre mixteca; Juárez, de una raza, -la zapoteca-, con temple suave, orgullosa, reconcentrada, fueron los políticos y comerciantes del mundo prehispánico, y cuyas culturas conviven entre la música de banda de metales y las danzas, aún vigente.

Académicamente, ambos fueron al Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca y se titularon como abogados.

Juárez optó por la carrera judicial y al ejercicio de su profesión, mientras que Díaz abrazó la carrera de las armas en el ejército y combatió en las guerras de reforma y segunda de intervención.

Pero coincidieron en política. Mientras Juárez consolidó la República, Díaz la impulsó económicamente. Juárez gobernó 11 años interrumpidos por 2 guerras, Díaz gobernó 30 años. El Benemérito además, fue presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Ministro de Estado.

En relación a la legalidad, sinónimo del dicho de la justicia que se le adjudica, señaló a sus hijos que “…Nada con la fuerza: todo con el derecho y la razón: se conseguirá la práctica de este principio con solo respetar el derecho ajeno…”.

Con Juárez difícilmente hubo República, -entendida como separación de poderes-, dada la movilidad que tenía por el país.

Además, por la emergencia de las guerras, tampoco hubo Federación (autonomía, económica y política, de los estados frente al poder central), y las leyes reformistas no fueron anticlericales, tal y como lo confiesan sus promotores, sino una más, entre otras, de las medidas que se adoptaron para quitar al enemigo una de sus fuentes de financiamiento.

Se destaca el legalismo de Juárez, pero se dice que no siempre se apegó estrictamente a la ley, cuando esto no le favorecía políticamente.

En plena Guerra de Reforma, cuando en febrero de 1861 se convocó a elecciones de presidente de la República, las actas no llegaron a tiempo al Congreso, -que se erigió en Colegio Electoral-, por lo que se abstuvo de dar los resultados en la sesión del 23 de mayo de 1861.

De acuerdo con la Constitución de 1857, en virtud de que ninguno de los contendientes obtuvo el 50% más uno de los votos de los electores, el Congreso debía decidir sobre la elección de los candidatos, pero, dominado por los juaristas, el Congreso decidió otorgarle el triunfo a Juárez por 61 votos contra 55.

Se calcula que entonces el padrón electoral ascendía a 15,000 los electores, lo que implicaba que el ganador debió de haber obtenido más de 7,500 votos. Pero de 9,636 votos emitidos, Juárez solamente obtuvo 5,289, Lerdo 1,989 y González Ortega 1,846.

En 1867, luego del triunfo en la Segunda Intervención Francesa, el Congreso convoca a elecciones y al no resultar electo ninguno de los candidatos por la mayoría del 50% más uno de los electores, el Congreso elige a Juárez para un nuevo período.

Lo mismo ocurrió en el año de 1871, en que Juárez obtuvo 5,837 votos, Porfirio Díaz 3,555 y Lerdo 2,874, en que los juaristas colocaron a 105 diputados que le dieron el triunfo a Juárez, quién fue declarado el 12 de octubre Presidente legalmente electo.

Las caricaturas de la época lo dibujaban como hechicero, haciendo pócimas electorales. Un crítico suyo, -el general jalisciense Ireneo Paz, abuelo de Octavio Paz-, le dedicó las siguientes palabras: "...¿Por qué si acaso fuiste tan patriota, estás comprando votos de a peseta? ¿Para qué admites esa inmunda treta de dar dinero al que en tu nombre vota?...". 

Después, Porfirio Díaz se rebeló en contra las reelecciones de Juárez con el Plan de la Noria el 13 noviembre de 1871. Díaz ejerció una Presidencia con un poder de más controles que Juárez, al tener el dominio político del país a través de los grupos y reprimir cualquier manifestación ideológica.

Aún así, no se encuentra suficiente evidencia sobre la autoría intelectual del dicho en comento, concediéndole el beneficio de la duda, a quienes aseguran que es de Porfirio Díaz.

sábado, 18 de abril de 2009

La Carta


En un comunicado enviado por la Secretaría de Relaciones Exteriores, (SRE), a los coordinadores parlamentarios representados en la Cámara de Diputados, la Presidencia de la República les invitaba a la cena de Estado, que con motivo de la visita del presidente norteamericano, Barack Obama, ofrecería en el Museo Nacional de Antropología e Historia en la noche del 16 de abril.

En rueda de prensa, el diputado Alejandro Chanona Burguete (Convergencia), informó que la licenciada Betina Chávez, directora general de Coordinación Política de la Secretaría de Relaciones Exteriores, llamó “diciendo que se había dado un ajuste en el formato de la cena, por lo cual tenía que retirarme la invitación”.

Por su parte, la Junta de Coordinación Política de la Cámara Baja, en voz de su presidente, el diputado Javier González Garza (PRD), anunció que ese órgano de gobierno, acordó no aceptar la invitación al banquete, toda vez la descortesía provocada por la SRE.

Seguramente ni la Embajada norteamericana ni el propio equipo del presidente Obama, supieron de la decisión de los organizadores, y que resulta como de mal gusto.

De manera genérica, un colaborador cercano de un funcionario de alto nivel, como un secretario particular, tiene entre otras funciones, la coordinación de sus actividades así como de las personas con las que debe entrevistarse, el manejo de su correspondencia y de sus actividades públicas, pero debe tener el cuidado de advertirle a su superior, de las consecuencias en los actos y omisiones, para no incurrir en una falta de educación. A veces, los secretarios se convierten en grandes amigos de sus superiores.


A su llegada a México, el 28 de mayo de 1864, Maximilano de Habsburgo conoció al joven José Luis Blasio, quien ascendió al cargo de secretario particular de Maximilano, en virtud de que hablaba francés y alemán, en substitución de Nicolás de Poliakóvitz, su secretario, quien sufrió un accidente a caballo. Desde ese entonces, Blasio –como a las 4 de la mañana de cada día- se encontraría con Maximilano para acordar con él, hasta su fusilamiento.

A partir de la entrada de Maximiliano, el presidente Benito Juárez se hacía acompañar de su fiel Camilo, un indio zapoteca que le servía de criado; del teniente Felipe Azcárate, su jefe de ayudantes; así como de su cochero, Juan Udueta, quien lo llevaría a recorrer el país en el carruaje, tratando de salvar a la República.

Blasio fue quien redactó la carta en la que Maximilano le ofrecía a Juárez incorporarse a su gabinete; por su parte, el Benemérito le contestaba, que “… ya debe usted suponer que el delicado e importante cargo de Presidente de la República absorbe casi todo mi tiempo, sin dejarme descansar de noche. Se trata de poner en peligro nuestra nacionalidad, y yo, que por mis principios y juramentos soy el llamado a sostener la integridad nacional, la soberanía e independencia, tengo que trabajar activamente, multiplicando mis esfuerzos para corresponder al depósito sagrado de la Nación que, en el ejercicio de sus facultades, me ha confiado. Sin embargo, me propongo, aunque ligeramente, contestar los puntos más importantes de su citada carta … […]”.

Mientras Maximiliano vivía en la opulencia y la majestuosidad del Castillo de Chapultepec y su corte, Juárez en la sencillez y arropado por la guerrilla mexicana que combatía espontáneamente al invasor extranjero; mientras el Castillo de Chapultepec era adornado con ornamentos traídos de Europa, Juárez, a veces, dormía en su carruaje, rodeado del batallón que le acompañaba; mientras Carlota escuchaba su canción favorita “La Paloma”, acompañada de la señora Pacheco, su dama de honor; Juárez era acompañado por Camilo, quienes intercambiaban diálogos en zapoteco.

Blasio redactó las órdenes y comunicados de Maximiliano durante su estancia en México. Redactó la disposición del emperador por la que el monarca se designaba un sueldo de 1 millón 200 mil pesos anuales y para la emperatriz 200 mil pesos anuales. Cuando fue capturado Maximiliano por el ejército Republicano de Mariano Escobedo, una escolta de 8 hombres llevó a Blasio a Capuchinas por petición hecha por Maximiliano a Escobedo, para escribir unas cartas de despedida la princesa de Iturbide, a cuatro ministros y a don Carlos Rubio para pedir que su cadáver fuera embalsamado y llevado a Europa.

Ahí estaba Blasio, quien no pudo contener los sollozos, por lo que Maximiliano le dijo que todos somos mortales y que en ese "... momento supremo necesito de todo mi valor y ustedes con su llanto pueden quitármelo...".

El día de su fusilamiento en Querétaro, toda la gente salía por las ventanas, quizá por cariño, quizá por curiosidad, pero se asomaban al despedirlo. Al bajar del carruaje Maximiliano dijo "...En un día tan hermoso como éste quería morir!....".

En otro orden de ideas, como secretario particular de Benito Juárez, se incorporó su yerno, Pedro Santacilia, quien redactó muchas órdenes y leyes, hasta su muerte en 1872.










sábado, 28 de marzo de 2009

Que haya ecuanimidad



El 23 de septiembre pasado, el presidente de la República presentó al Senado la iniciativa que expide la Ley de Extinción de Dominio, que tiene por objeto la pérdida de derechos patrimoniales para personas físicas o morales en favor del Estado, cuando se determine jurídicamente la procedencia ilegal de los bienes, así como la constitución de un fondo destinado a la reparación del daño de las víctimas u ofendidos; pero cuya redacción puede prestarse a abusos y atropellos, sobre todo, en la aplicación de la máxima jurídica que establece que “Donde el legislador no precisa, el juzgador no distingue”.

Por lo anterior, las comisiones de Justicia y de Estudios Legislativos del Senado revisan los 66 artículos que conforman dicha iniciativa, y avalaron candados, para evitar que la aplicación de la norma afecte a personas inocentes.

Entre los cambios propuestos por el PRI y el PRD, se establece que la prescripción de la extinción de dominio sea en un lapso de 20 años, así como que cualquier ciudadano pueda demandar que se excluyan sus bienes de la aplicación de dicha ley, si demuestra que no encubrió o participó en el hecho delictivo, con lo que se protege los derechos de terceros que, por ejemplo, renten casas a personas que las utilizan para delinquir sin que sus propietarios sepan que sus inquilinos son delincuentes.

Esta iniciativa motivó una controversia verbal, -con tintes electorales- iniciado por el presidente del partido Acción Nacional (PAN), Germán Martínez; que acusaba al partido Revolucionario Institucional (PRI) representado en el Congreso, de “obstruir” esta reforma necesaria para el país, siendo además, apoyado por la Arquidiócesis de México, por conducto del editorial “La Batalla de Fondo”, publicado en su sistema informativo del pasado 15 de marzo.

El partido Acción Nacional tiene todo el derecho -como entidad de interés público-, de participar cuantas veces quiera en política, más no la iglesia católica mexicana, quien tiene proscrita esa participación de acuerdo a la Carta Magna y sus ordenamientos.

Mientras Hidalgo nos dio independencia, Juárez nos legó identidad nacional. Ellos no estuvieron en contra de la religión, sino de los abusos en su época. Pero veamos algunos ejemplos de los hechos en la historia. Forme su opinión.

El 28 de febrero de 1767, el Rey Carlos III expulsa por decreto a los jesuitas del territorio colonial, por haberse enriquecido enormemente en las misiones e interferir en la política colonial y concentrar una gran cantidad de bienes inmuebles. Son restituidos por Santa Anna en 1853.

El 24 de septiembre de 1810, en un edicto inclemente del Santo Oficio, Hidalgo fue excomulgado por Manuel Abad y Queipo, Obispo de Valladolid -hoy Morelia en Michoacán- sanción que fue ratificada por los obispos de la capital mexicana y de Guadalajara. El decreto de la Inquisición sentenciaba en uno de sus párrafos: “…Sea condenado Miguel Hidalgo donde quiera que esté, en la casa o en el campo: en los caminos o en las veredas; en las selvas o en el agua, o aún en la iglesia. Que sea maldito en el vivir y en el morir; en el comer y el beber; en el ayuno o en la sed; en el dormitar o en el dormir; en la vigilia o andando; estando de pie o sentado; acostado o andando; mingiendo o cancando y en todas las sangrías. Que sea maldito interior y exteriormente. Que sea maldito en su pelo. Que sea maldito en su cerebro. Que sea maldito en la corona de su cabeza y en sus sienes, en su frente y en sus oídos; y en sus cejas y en sus mejillas; en sus quijadas y en sus narices; en sus dientes anteriores y en sus molares; en sus labios y en su garganta; en sus hombros y en sus muñecas; en sus brazos, en sus manos y en sus dedos. Que sea condenado en su pecho, en su corazón, y en todas las vísceras de su cuerpo. Que sea condenado en sus venas, en sus músculos, en sus caderas, en sus piernas, pies y uñas de los pies. Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo. Que desde la parte superior de su cabeza hasta la planta de sus pies, no haya nada bueno en él. Que el Hijo del Dios viviente, con toda la gloria de su majestad, lo maldiga, y que el cielo con todos los poderes que hay en él se subleven contra él, lo maldigan y lo condenen." "Amén. ¡Así sea! Amén…” .

Como el derecho canónico de la época prohibía, bajo pena de excomunión, privar de la vida a un eclesiástico, el alto clero tuvo que proceder a la degradación sacerdotal de Hidalgo. El doctoral de la Iglesia de Durango, Francisco Fernández Valentín,  fue el responsable del acto en comento.

Mientras le arrancaba la sotana y el alzacuello, pronunció las siguientes palabras: “...Por la autoridad de Dios Omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo y la nuestra, te quitamos el hábito clerical, te desnudamos del adorno de la religión y te despojamos de todo orden, beneficio y privilegio […] y por ser indigno de la profesión eclesiástica, te devolvemos con ignominia al estado seglar...”.

Fernández Valentín raspó con un cuchillo la piel de la cabeza del Hidalgo, las palmas de sus manos, las yemas de sus dedos y cortó parte de su cabello, con el fin de “despojarle” del orden sacerdotal. Después fue entregado a los españoles para su fusilamiento.

Por todo el oprobio de la inquisición mexicana, por Cédula Real núm. 153 del 12 de abril de 1815, el Ministerio de Gracia y Justicia prohíbe, que los sacerdotes en los púlpitos, pasen a referir noticias ajenas de la Cátedra del Espíritu Santo, con el objeto de formar opiniones y partidos, distintas de la palabra de Dios. 

Luego, una vez proclamada la Constitución de 1857, el papa Pío IX mediante decreto pontificio, ordenaba a la feligresía católica que no jurara la Constitución. 10 años después, el Vaticano rompió relaciones diplomáticas con México. 

La guerra de Reforma -o de los Tres Años-, de 1857 a 1860, inició cuando el general conservador Félix Zuloaga, dio a conocer el Plan de Tacubaya, el cual demandaba la abrogación de la Constitución de 1857, la permanencia de Ignacio Comonfort en la presidencia y la convocatoria de un Congreso extraordinario, el cual se encargaría de elaborar otra carta constitucional que, según los conservadores, garantizara los verdaderos intereses del pueblo. 

La segunda Intervención Francesa -de 1862 a 1867-, promovida por los conservadores al traer a un extranjero para gobernarnos, en la que se presume que la iglesia prometió un apoyo económico para su sostenimiento de 29 millones de pesos, de los cuales, sólo hizo entrega de 2 de ellos. No era tan malo, como dicen.

El 11 de agosto de 1859, el presidente Juárez decreta que el 12 de diciembre, sea Día de la Virgen de Guadalupe, como fiesta nacional.

No se omite mencionar la guerra cristera y el fanatismo religioso de la madre Conchita, quien ofreció a bendecir la pistola con la que León Toral asesinó al presidente Álvaro Obregón, así como más recientemente el escándalo al seno de los Legionarios de Cristo, por el presunto caso de pederastia y la paternidad de Marcial Maciel, que ha causado un sisma dentro de esa congregación, señalado recientemente por The New York Times. 

El 20 de marzo del 2006, y por primera vez después de 134 años, la iglesia ofició una misa a Benito Juárez, en el templo de San Felipe Neri de Oaxaca, organizada por liberales, en el marco de los festejos por el bicentenario de su natalicio y oficiada por José Luis Chávez Botello -Arzobispo de Oaxaca- quien por cierto, fue párroco de la iglesia de San Sebastián de Analco en Guadalajara, durante las explosiones de 1992 de esa ciudad. 

Por último, reconocidos académicos señalan que desde la asunción del gobierno panista al poder, se les ha quitado el nombre de Benito Juárez a 417 calles, plazas y municipios del país, sustituidos por nombres como San Miguel Arcángel y otros.

Que nunca llegue el rumor de la discordia”, versa la fachada del Teatro Degollado en Guadalajara.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Siguen las reformas

En el marco de los trabajos para la reforma del Estado, se han recibido 1,157 ponencias y generado 5,656 propuestas en concreto. Para el rubro de Garantías Sociales se presentaron 294 ponencias, para Democracia y Sistema Electoral 290, para la reforma del Poder Judicial 249, para Régimen de Estado y Gobierno 184 y para Federalismo 140 ponencias, por lo que actualmente se encuentran laborando los grupos de trabajo de la Subcomisión Redactora en la búsqueda de puntos de coincidencia para la redacción de las iniciativas que serán presentadas.

En otros tiempos, este proceso hubiera resultado de difícil progreso, por no decir que imposible, en virtud de la tajante división ideológica existente como, por ejemplo, en la manifestada en la guerra de reforma finalizada en 1860 bajo el mandato del presidente Benito Juárez quien convoca a elecciones para diputados y presidente de la República, en un intento por regresar a la normalidad de la vida republicana y a 3 años de vigencia de la Constitución de 1857.

En ese entonces, Juárez estaba al tanto de los avances del General González Ortega, jefe indiscutible del Ejército Liberal, al que acompañaban el general Ignacio Zaragoza y Leandro Valle, entre otros, quienes avanzaron contra la Ciudad de México para tomarla y dar por concluida la guerra de reforma, siendo enfrentados por Miguel Miramón cuando las tropas se encontraban en Querétaro, confrontándose el 21 de diciembre en las inmediaciones del pueblo de Calpulalpan. Tras dos horas de combate, los soldados conservadores se pasaron al enemigo gritando vivas a González Ortega, en tanto Miramón, junto con su Estado Mayor, derrotados emprendían la huída.

El general González Ortega dispuso que Benito Juárez fuera avisado hasta Veracruz del éxito de la contienda para que pudiera dirigirse a la Ciudad de México, a Palacio Nacional, cuando él lo dispusiera. A la llegada del mensajero al puerto de Veracruz, el presidente Juárez se encontraba en el Teatro Principal, donde recibió la noticia. La función se interrumpió, y Benito Juárez con entusiasmo dijo "Antes éramos independientes, pero no libres. A partir de hoy seremos también libres. Hoy podemos considerar que ha sido fundada la nación mexicana. Hoy empezará el proceso de fundación de una nueva patria. Hoy comenzaremos el proceso de transición de una sociedad feudal y teocrática a una sociedad moderna, contemporánea, la única con la que podemos satisfacer las necesidades del país” y prosiguió "Lo mejor de México está por venir. Hemos conquistado la gloria para todos y cada uno de nosotros. ¡Viva México!", gritó el presidente Benito Juárez. El público, puesto de pie, escuchó el anuncio de que la guerra había terminado después de tres años, y jubiloso, aplaudió.

Por su parte, el general González Ortega llegó a la Ciudad de México y, al frente de 20 mil hombres, se dirigió a la Plaza de la Constitución; cabalgando por sus calles, vio en un balcón del Hotel Iturbide al general Santos Degollado, conocido como "el héroe de las derrotas", a quien en gran parte se debió el éxito de la causa liberal. González Ortega detuvo el desfile y exigió la presencia del general guanajuatense Degollado a su lado, y ambos compartieron los honores del triunfo. Más adelante, por invitación de González Ortega, bajaron de su balcón para incorporarse al contingente Melchor Ocampo y Miguel Lerdo de Tejada. Fue un momento inolvidable para la historia del país.

El presidente Benito Juárez llegó a la ciudad en un carruaje descubierto que aún se conserva en el Castillo de Chapultepec. Vestía de negro como era su costumbre. La gente se agolpaba para homenajearlo. Los "¡Viva Juárez!", "¡Viva la Constitución!" se escuchaban a su paso hasta que llegó a Palacio Nacional, desde donde dirigió un mensaje a la ciudadanía: "¡Mexicanos! Inmensos sacrificios han significado la libertad de la nación. Sed tan grandes en la paz como lo fuisteis en la guerra y que llevasteis a un término tan feliz y la República se salvará. Que se consolide, pasada la lucha, esa unión admirable con que los estados hicieron propicia la victoria. Que sea más profundo que nunca el respeto a la legalidad y a la Reforma, tan heroicamente defendida, y la obediencia a los poderes generales, que son la garantía de la Federación y de la nacionalidad mexicana”.

Prosiguió diciendo "Si ofrecéis el ejemplo de un pueblo libre que sabe darse y cumplir sus propias leyes; si cooperáis con nuestra firme voluntad al buen éxito de las medidas emanadas de una administración que ha sostenido con lealtad vuestra causa en tiempos azarosos, las enormes dificultades de la gobernación, aumentadas por la guerra, serán vencidas irremediablemente."

Así llegó a su fin la Guerra de Reforma. El costo pagado por los mexicanos había sido inmenso, pero valió la pena, porque si bien es cierto que México había logrado su independencia desde 1821, a finales de 1860 había conquistado su libertad. Esperemos que en la reforma del Estado que se está elaborando en el Congreso, se mantenga vigente y se enaltezca el espíritu de Don Benito Pablo Juárez García. Por México.